El impulso que habían recuperado los créditos hipotecarios UVA durante la primera mitad del año se detuvo abruptamente en noviembre. Según los datos del sistema financiero, en el penúltimo mes del año se otorgaron apenas US$180 millones, lo que representa una caída del 51% frente a octubre, cuando se habían registrado desembolsos por US$372 millones.

El retroceso borró el repunte previo y volvió a ubicar al mercado en niveles similares a los de noviembre del año pasado, evidenciando que la demanda depende de condiciones crediticias más favorables.

El impacto del endurecimiento de tasas

Las expectativas de baja de tasas tras las elecciones de octubre no se cumplieron. Por el contrario, el sector financiero mostró más aumentos que reducciones, lo que encareció el acceso al crédito. El resultado fue inmediato: una demanda debilitada y una menor cantidad de carpetas aprobadas.

A esto se sumó la decisión de algunas entidades de recortar sus líneas hipotecarias, como el Banco Ciudad, que directamente discontinuó su oferta. Otras instituciones ajustaron sus tasas: el Banco Municipal de Rosario elevó su interés del 3% al 4,2%, Brubank pasó del 10% al 12%, y el Banco Nación aumentó su línea del 4,5% al 6%, aunque sigue siendo la alternativa más competitiva.

Un mercado sostenido casi exclusivamente por el Banco Nación

El economista Federico González Rouco advirtió que el sector atraviesa “un proceso de pausa” hasta que las tasas vuelvan a acomodarse. Con los niveles actuales, señaló, la demanda se sostiene únicamente por la oferta del Banco Nación.

Noviembre también reflejó un dato particular: la tasa promedio pactada fue de 5,9%, la más baja desde abril, justamente por la mayor participación del Nación. En contraste, los plazos continúan extendiéndose hasta un promedio de 25,2 años, como modo de reducir la cuota inicial.

Precios inmobiliarios en pausa y señales de enfriamiento

El freno en los créditos empezó a sentirse también en los valores publicados de las propiedades. En Buenos Aires, los barrios con precios en alza pasaron del 90% en septiembre al 50% en noviembre, mientras que un 40% ya muestra retrocesos, según Zonaprop.

El contraste con la semana previa a las elecciones es ilustrativo: en ese período se otorgaron US$148 millones, impulsados por el apuro a cerrar operaciones. Tras los comicios, el volumen cayó a US$56 millones, y noviembre marcó un piso aún menor.

Qué espera el mercado para los próximos meses

Los especialistas coinciden en que no se prevé un derrumbe, pero sí una etapa de estancamiento. El repunte dependerá de una mejora macroeconómica, aumento real de salarios y nuevas líneas hipotecarias con mejores condiciones de acceso.

Con tasas que superan el 12% en varios bancos privados, cada vez menos familias pueden calificar para un crédito UVA, un factor que limita la recuperación del sector y mantiene la vivienda propia como un objetivo difícil para la mayoría.