Un equipo científico del CONICET Tucumán, desarrolló un nueva tecnología que será incorporada a un yogur de fabricación nacional, y será comercializado por la compañía Danone. Se trata de una bacteria empleada con el objetivo de “reforzar el sistema inmune”, de las personas que la consuman. El producto colabora así también, a prevenir enfermedades intestinales y respiratorias. Como resultado, tanto el Consejo como la provincia de Tucumán (porque ejerce dominio sobre los recursos genéticos), obtendrán regalías a partir de la comercialización de un alimento funcional destinado a toda la población.

Probiótico significa beneficio, un impacto positivo en la salud del consumidor. En este caso, confiere un beneficio extra al de la nutrición ‘per se’. Por eso, se los conoce como alimentos funcionales, porque poseen una función que se suma a las que ya tiene. Son microorganismos que, una vez consumidos, ejercen acciones en diferentes metabolismos. El que nosotros investigamos, confiere efectos a destacar en el sistema inmunológico. Estamos contentas, es el resultado de más de veinte años de trabajo”, apunta María Pía Taranto, investigadora del Conicet del Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA).

El carácter social asegura que este yogur ya sea consumido, ininterrumpidamente desde hace 10 años, por niños tucumanos y de otras provincias, que replican este programa. A la espera de que pueda expandirse a todo el país. Además, existen posibilidades de llevar en un futuro estos alimentos a las góndolas para la población en general a un precio accesible.

Aportes tucumanos

No es el primer aporte de científicos tucumanos en esta área. En 2007, se presentó en Tucumán «Yogurito», un yogur probiótico capaz de producir efectos benéficos en la salud de sus consumidores. Fue desarrollado por el equipo de investigación del Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA), dirigido por la Dra. Graciela Font. Desde el año 2008, este alimento se incluye en los planes alimentarios de la provincia. El mismo componente fue incorporado en otros alimentos complementarios: bioingrediente deshidratado BIOSEC (2010), chocolatada con probiótico, CHOCOLET (2012), queso probiótico, BIOQUESO (2014). El objetivo fue ofrecer diversidad de consumo y ampliar la zona de alcance.