Compran donde conviene: promociones, medios digitales y el nuevo mapa del consumo
Cada vez más familias priorizan el precio, la variedad y los descuentos a la hora de hacer las compras. Ya no alcanza con la cercanía o la costumbre: el consumidor argentino elige con la calculadora en la mano. Y cambia de canal sin mirar atrás.
Así lo muestra el nuevo informe “Consumer Connection 2025” de la consultora Kantar, que relevó cómo se reorganizan los hábitos de compra en los hogares. Según el estudio, el 77% compró en al menos cuatro canales diferentes durante el último año. El dato no solo marca una tendencia: confirma que la fidelidad a un supermercado dejó de ser la regla.
La pérdida de volumen en los hipermercados ya es visible. En su lugar, crecen los mayoristas y los almacenes, donde los precios pueden ser hasta un 21% más bajos. A esto se suma un mayor stock, más marcas disponibles y una atención más ágil.
Incluso las grandes compras —que antes se reservaban a hipermercados o centros mayoristas— ya se hacen también en almacenes. El 21% de las compras en estos locales son grandes, y en los mayoristas, el 63%. El bolsillo manda, y el canal se adapta.
Las promociones siguen mandando
El 36% del gasto en supermercados se realiza con promociones. Pero no alcanza: los productos sin descuento cayeron un 19%, y los que lo tienen apenas crecieron un 10%. En cambio, los mayoristas muestran un panorama más equilibrado, con un 25% del gasto bajo promoción y una estabilidad sostenida en el resto de los productos. Hasta los almacenes, que históricamente jugaban al margen de las estrategias promocionales, ya ofrecen descuentos: el 11% del gasto en estos locales se canaliza bajo alguna promoción.
El precio es determinante, pero no es el único criterio. En mayoristas, el 65% los elige por el ahorro, pero un 35% destaca la variedad. En almacenes, el 40% menciona el precio y un 39% prefiere la amplitud de productos. La ecuación se volvió más compleja: el consumidor no solo busca pagar menos, también quiere stock, comodidad y una compra más eficiente.
Las billeteras virtuales, que antes se veían solo en grandes cadenas, ya se usan en almacenes de barrio y mayoristas. Su incorporación abrió la puerta a promociones bancarias y a operaciones más rápidas, con menos manejo de efectivo. Silenciosa, pero contundente, la digitalización también está cambiando cómo se compra.
