La vacuna nasal que previene el contagio de Chagas, Cruzivax, superó con éxito las pruebas en los primeros modelos animales. Se encuentra desarrollada por investigadores argentinos e impulsada por institutos de países de Europa. Las autoridades estiman que en un plazo de uno o dos años podría llegar a estudiarse en humanos. Lo que significaría un hito en la prevención de esta enfermedad por la que cada año mueren 12.000 personas, en su mayoría en Latinoamérica.

«La vacuna está basada en una proteína recombinante. Esto quiere decir que está producida en bacterias. Lo que hicimos, con ingeniería genética, fue tomar tres antígenos del parásito Trypanosoma cruzi y armamos una molécula nueva. Esta molécula tiene un adyuvante (sustancia que aumenta la eficacia) de última generación. Y estamos tratando de desarrollar una vacuna de administración nasal con ella», explicó el investigador y docente, Emilio Malchiodi, director del proyecto.

«Una vez que obtuvimos la fórmula candidata lo que hicimos fue presentar el proyecto en Europa. Allí conseguimos financiamiento (por más de 8 millones de euros)«, detalló. En referencia a la aplicación nasal, el investigador describió que «nos aprovechamos del sistema inmune de mucosas. Este puede generar una respuesta inmune importante que luego se hace sistémica. Es decir, aparecen los anticuerpos en la mucosa nasal, y luego en el torrente sanguíneo«.

El objetivo es que la vacuna Cruzivax no solo pueda utilizarse como prevención, sino también de forma terapéutica. A fin de modular la respuesta inmune y proteger de la enfermedad, tanto sola como en combinación con una de las drogas utilizadas normalmente en los tratamientos, el Benznidazol. El equipo de Malchiodi está trabajando en otras dos vacunas también. Una para la fiebre amarilla y otra para la leishmaniasis, dos enfermedades también producidas por parásitos.