La posibilidad de frenar —e incluso revertir parcialmente— procesos asociados al envejecimiento volvió al centro del debate científico tras las declaraciones del genetista David Sinclair, profesor de la Universidad de Harvard, quien afirmó que el primer ensayo clínico en humanos con una terapia de reprogramación epigenética “comenzará pronto”.

El investigador habló durante la Cumbre Mundial de Gobiernos (WGS), realizada a comienzos de febrero en Dubái, donde aseguró que la comunidad científica está cerca de dar un paso inédito: evaluar en personas una estrategia experimental que apunta a restaurar funciones celulares vinculadas al deterioro por la edad.

Qué es la terapia que recibió luz verde para probarse en humanos

Según lo informado, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó recientemente el inicio de un estudio para evaluar una terapia de reprogramación epigenética parcial en pacientes con glaucoma. El tratamiento experimental se denomina ER-100 y fue desarrollado por la compañía Life Biosciences, cofundada por Sinclair.

La estrategia se basa en la utilización de tres factores conocidos como “Yamanaka” (OSK), que buscan modificar la expresión génica de células adultas para recuperar características funcionales asociadas a tejidos más jóvenes, con un sistema de activación controlado mediante el uso de doxiciclina.

El foco inicial: glaucoma y el nervio óptico

El ensayo, de acuerdo con lo divulgado, se aplicará primero en un contexto acotado: el ojo. La intervención contempla la inyección de un vector viral con los genes OSK en uno de los ojos de voluntarios con glaucoma, con el objetivo de observar seguridad, tolerancia y eventuales señales de mejora vinculadas al nervio óptico.

La elección del ojo como punto de partida responde a un criterio de control y monitoreo clínico más preciso, en una etapa donde el objetivo principal es evaluar riesgos y efectos adversos potenciales antes de pensar en aplicaciones más amplias.

Qué resultados mostró la reprogramación epigenética en animales

Sinclair citó antecedentes de trabajos preclínicos, entre ellos un estudio publicado en 2020 en Nature, donde se informó la restauración de funciones vinculadas a la visión y el tejido nervioso en ratones con lesiones del nervio óptico. En ese marco, el investigador sostuvo que estos avances alimentan la hipótesis de que el envejecimiento estaría influido por cambios epigenéticos reversibles más que por daños irreparables acumulados.

En su exposición, el científico comparó ese deterioro con la pérdida de información en un sistema: planteó que el “programa” biológico de la juventud seguiría presente, pero con el tiempo se desordena, y que la reprogramación parcial buscaría reordenarlo sin “reiniciar” por completo la identidad de la célula.

El debate científico: expectativas, riesgos y controversias

El anuncio del ensayo en humanos reavivó una discusión dentro de la comunidad científica sobre los límites reales de hablar de “revertir el envejecimiento”. En el propio material citado se advierte que la reprogramación genética conlleva riesgos, especialmente si la activación de estos factores se descontrola: una de las preocupaciones señaladas en modelos experimentales es la posibilidad de inducir procesos tumorales.

Además, la figura de Sinclair arrastra controversias previas por la difusión de hipótesis y compuestos “antienvejecimiento” que, según críticos, no mostraron resultados consistentes o replicables en estudios independientes. En esa línea, distintas revisiones cuestionaron la solidez de algunas afirmaciones asociadas al rol de las sirtuinas y de supuestos activadores como el resveratrol.

Con todo, el punto central es que el ensayo anunciado —si se ejecuta en los términos informados— marcaría un hito: por primera vez, una terapia de reprogramación epigenética parcial pasaría a una evaluación formal en humanos bajo supervisión regulatoria, con un objetivo clínico concreto (glaucoma) y un marco de seguridad que deberá demostrarse paso a paso.