Autos más baratos: cómo impactará la eliminación del impuesto interno en los precios y en la recaudación
El proyecto de Reforma Laboral que el Gobierno envió al Senado incorporó un capítulo de reducción tributaria que podría modificar de manera profunda el mercado automotor: la eliminación total del impuesto interno a los autos de alta gama, vigente desde hace años y considerado distorsivo por la industria. Si la norma avanza, el ajuste entraría en vigor el 1 de enero de 2026 y generaría un reordenamiento completo de precios.
La iniciativa cuenta con la firma del presidente Javier Milei, que dispuso incluir en la propuesta el fin del tributo que alcanza a vehículos automóviles, embarcaciones deportivas, aeronaves, objetos suntuarios, seguros y servicios de telefonía móvil y satelital. Para el sector automotor, la medida representa la desaparición del conocido “impuesto al lujo”.
Qué cambiaría en el mercado automotor si se deroga el impuesto
Actualmente, el gravamen se aplica a autos cuyo precio supera los $103.000 millones, con una carga del 18% que en la práctica implica un impacto cercano al 22%, porque se calcula sobre otros impuestos. Esto forzó durante años a las marcas a “topear” valores para evitar quedar alcanzadas por la escala.
Si se aprueba la derogación, los modelos que hoy se ubican por encima de $130.000 millones podrían bajar hasta un 25%, ocupando la franja que hoy queda vacía entre los 108 y 125 millones. En el caso de los autos cercanos a los $100.000 millones, la baja reubicaría de manera natural los precios de segmentos medios y altos, generando un efecto cascada.
Este movimiento no sólo beneficiaría a los vehículos más caros: modelos de 80, 70 o 60 millones también deberían ajustar su valor a la baja para mantener competitividad dentro de la escala de precios general.
Cómo impactará en la recaudación y por qué no sería una pérdida fiscal
Aunque pueda parecer que el Estado deja de percibir una fuente de ingresos, el Gobierno sostiene que la eliminación del tributo podría aumentar la recaudación total. La razón es simple: al abaratarse los autos, crecería el volumen de importaciones extrazona, que pagan un 35% de arancel. Si ingresan más unidades, la recaudación por ese concepto superaría la pérdida del impuesto interno.
Además, un auto más barato también implica menor costo de seguro, menor patente y menor gasto de inscripción, lo que libera demanda y facilita renovaciones de flota.
Qué pasará en diciembre y por qué se prevé una baja temporal en ventas
Con la expectativa de un recorte de precios, es probable que las ventas de autos de alta gama caigan durante diciembre. Los compradores esperarán a enero para aprovechar los valores más bajos y patentar el vehículo como modelo 2026.
De todas formas, por la estacionalidad habitual del sector, el impacto no alteraría de manera significativa los números de cierre del año.
Cómo funcionan las escalas actuales del impuesto interno
La escala 1 gravaba con un 20% (25% real) a autos de gama media, pero quedó suspendida desde enero de 2025 por su efecto negativo en modelos populares, que debían “topearse” para no tributar.
La escala 2, vigente hoy, aplica un 18% (22% real) a autos por encima de los $103.000 millones. Afecta a sedanes, hatchbacks y SUV, pero no alcanza a pick-ups, furgones ni vans, que continúan exentas.
Con la eliminación total del tributo, el mercado volvería a escalonarse de manera natural, sin saltos artificiales ni “lagunas” de precios entre modelos demasiado cercanos en prestaciones pero distantes por el impacto impositivo.
Consecuencias adicionales para el uso y mantenimiento
Un auto que baja su precio también reduce sus costos asociados. La baja en las pólizas de seguro, la menor carga en patentes y el costo de inscripción inicial reducen sensiblemente la barrera de acceso al vehículo. En paralelo, se espera un reacomodamiento más ordenado en la oferta, con mayor variedad entre los segmentos medios y altos, históricamente comprimidos por las escalas del impuesto interno.
