Cada día, miles de personas recurren al “doctor Google” para buscar respuestas sobre síntomas, enfermedades y tratamientos. Sin embargo, esta práctica puede generar más ansiedad que certezas y complicar la relación médico-paciente.

El cardiólogo Alejandro Meretta (MN 65791), jefe de Cardiología Nuclear en ICBA Instituto Cardiovascular, abordó esta problemática en Infobae. Durante la charla con los periodistas Gonzalo Sánchez, Carolina Amoroso y Cecilia Boufflet, el especialista advirtió sobre los peligros de confiar en información médica obtenida en la web sin validación científica.

La sobreinformación y el aumento de la ansiedad

Meretta explicó que la facilidad para acceder a información en internet ha llevado a muchos pacientes a autodiagnosticarse erróneamente, lo que en lugar de generar tranquilidad, aumenta la incertidumbre y la ansiedad. “Es sorprendente la cantidad de cosas que uno encuentra con un síntoma o dos síntomas. Hay maneras de filtrar esa información, que son los sitios más serios, fuentes confiables de universidades, por ejemplo”, destacó el especialista.

El problema es tan frecuente que los médicos deben lidiar con pacientes que llegan al consultorio convencidos de tener enfermedades graves tras leer artículos en internet. “Vemos a muchos pacientes que nos dicen: ‘me dijeron que tengo esto y esto’. ¿Quién se lo dijo? ‘Lo busqué en Google’”, contó Meretta.

Cómo diferenciar información confiable de la desinformación

El cardiólogo subrayó la importancia de consultar fuentes médicas serias y verificadas, como las páginas web de universidades, sociedades médicas y organismos de salud. “En la Sociedad Argentina de Cardiología desarrollamos WikiCardio, justamente porque estamos rodeados de pacientes que llegan con información mal interpretada”, mencionó. Meretta recomendó que, si una persona decide buscar información en internet, debe hacerlo con criterio y responsabilidad, verificando siempre la fuente de la información.

La periodista Carolina Amoroso reflexionó: “Parece que calma la ansiedad, pero es como un cigarrillo para la mente”. El médico coincidió en que la ansiedad juega un papel clave en esta tendencia y enfatizó que, cuando hay una relación de confianza con el médico, la necesidad de buscar información en internet disminuye.

El impacto de la IA en la medicina

Meretta también abordó el papel de la inteligencia artificial en el ámbito médico. Si bien herramientas como ChatGPT pueden ayudar a los profesionales a evaluar alternativas de tratamiento, advirtió que su precisión depende de la calidad de la base de datos con la que se alimentan. “Si la base de datos está bien estructurada y validada científicamente, la información será precisa. Pero si no, los errores pueden ser graves”, señaló.

El especialista destacó que la clave sigue siendo el criterio médico y la comunicación con el paciente. “El alcance del conocimiento es tan amplio que el verdadero desafío es filtrar la información y transmitirla correctamente”, concluyó.