Hay enfermedades que parecen del pasado, pero no lo son. En América Latina, las autoridades sanitarias de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) monitorean la situación. Específicamente, los casos de lepra, tuberculosis y chikungunya, que son infecciones causadas por diferentes patógenos. Las primeras dos son causadas por bacterias, mientras que el último, por un virus.

Estas enfermedades desatendidas y afecciones que parecían olvidadas, pero recobran fuerza en el presente. Afectan principalmente a poblaciones que viven en condiciones socioeconómicas de bajos recursos y que tienen problemas de acceso a los servicios de salud. Sin embargo, la aparición de brotes en distintas zonas de Latinoamérica aumenta el riesgo de transmisión. Algunas de ellas predominan en climas tropicales y húmedos, son crónicas y tienen efectos perdurables en la calidad de vida.

Lepra

La lepra no se propaga con facilidad. Y además, pasa un largo tiempo antes de que aparezcan los síntomas, lo cual dificulta saber dónde y cuándo alguien contrajo la enfermedad.

Los expertos piensan que la bacteria se disemina cuando una persona inhala las pequeñas gotas en el aire liberadas cuando alguien con lepra tose o estornuda. La bacteria también se puede transmitir por contacto con los líquidos nasales de una persona con lepra.

En el caso de la lepra es una enfermedad causada por una bacteria que aún sigue presente en más de 120 países. En conjunto, se notifican más de 200.000 nuevos casos de personas con lepra por año en el mundo.

Tuberculosis 

La tuberculosis o TB es causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis. Estas bacterias por lo general atacan a los pulmones, pero también pueden atacar otras partes del cuerpo, como los riñones, la columna vertebral y el cerebro.

La OPS informó que aún se trata de una epidemia. Se registraron 309.000 casos de tuberculosis en 2021 y murieron 32.000 personas en todo el mundo. Los fallecimientos habían descendido a 25.100 en 2014, pero volvieron a aumentar durante los últimos años.

Chikungunya

Al igual que en el caso del dengue, como no existe una vacuna, la mejor forma de prevenir la fiebre chikungunya es disminuir los lugares donde se puedan criar mosquitos. Para ello, se deben eliminar los recipientes sin utilidad que pueden acumular agua (latas, botellas, neumáticos, trozos de plástico y lona), dar vuelta o tapar los que sí se usan (baldes, palanganas, tambores, tanques, cisternas) o vaciarlos permanentemente (portamacetas, bebederos), según la cartera de Salud nacional de Argentina.

Paraguay fue uno de los países más afectados. La Argentina y Uruguay notificaron transmisión local por primera vez este año, y Bolivia registró altos niveles de transmisión tanto de chikungunya.