Todo sucedió en 1994 cuando el dirigente de Juntos por el Cambio José Cano, tenía unos 29 años. Como casi todos los jóvenes que gustan de salir con amigos y disfrutar el aire libre, Cano se dirigió junto a tres personas más al Dique Frontal de Termas de Río Hondo.

Allí, un «lugar perfecto» según lo recuerda y lo trae al presente era un espacio ideal para pescar. Sin embargo, una ola enorme combinada con un fuerte viento les dio vuelta la embarcación en la que estaban y todo cambió. Aquel día comenzó su fe inquebrantable por la Virgen.

«Cada uno, como pudo, se agarró a lo primero que encontró sobre el agua para intentar sobrevivir. Luego llegó el momento de esperar pero nadie venía. El tiempo pasaba en cámara lenta y el miedo se había apoderado completamente de nosotros», cuenta Cano en su angustiante relato.

«Ya entrada la madrugada del 8 de diciembre, entre los cuatro nos comenzamos a jurar que si alguien tenía la suerte de sobrevivir, cuidaría a los familiares del resto. Después de estas fuertes promesas decidimos todos juntos encomendarnos a la Virgen en su día», relata como parte de lo que vivieron aquel día en Termas de Río Hondo.

Cano cuenta que en un momento comenzó a llover y que las esperanzas de que alguien ingresara a pescar cada vez eran más nulas, aunque confiesa que pese a ello «nunca dejamos de pedirle a la Virgen una nueva oportunidad».

En el extenso texto reconoce que hasta que una lancha los rescató habían pasado unas 15 horas. Cuando pudo regresar a su casa solo hizo algo que marca sin lugar a dudas esa necesidad de afecto después de vivir ese trauma: «Me acuerdo que lo primero que hice cuando volví a mi casa fue abrazar y dormir con mi vieja. Estaba vivo», relata.

«Hoy, como cada 8 de diciembre, vuelvo a agradecerle a la Virgen por haberme acompañado aquel día y aprovecho para pedirle por todos aquellos que necesitan una nueva oportunidad para poder salir adelante, de la situación que sea. Gracias, Virgen y protégenos a todos los tucumanos. Hoy y siempre», finaliza su dramático texto.