El Gobierno nacional insiste en que Facundo Jones Huala continúe detenido en una cárcel de máxima seguridad, mientras la Justicia Federal enfrenta serias dificultades para reunir pruebas que permitan vincular de manera directa a la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) con atentados e incendios en la Patagonia.

El referente mapuche permanece preso desde junio, luego de que el Ejecutivo nacional y el gobierno de Río Negro lo denunciaran por incitación a la violencia colectiva y presunta asociación ilícita. La causa se originó tras la difusión de un libro que escribió desde prisión y la posterior circulación de un video grabado por su madre.

La detención coincidió con una serie de incendios forestales que afectaron distintos puntos del sur argentino. En ese contexto, Jones Huala justificó públicamente los ataques incendiarios y reivindicó la lucha anticapitalista “por cualquier método”, incluso el uso del fuego.

El debate sobre la existencia de la RAM

La investigación judicial se enfrenta a una controversia central: la propia existencia de la RAM. Mientras Jones Huala sostiene públicamente que integra y lidera esa organización, su defensa asegura que se trata de una construcción discursiva sin estructura real.

Hasta el momento, el activista es el único detenido en el marco de la causa federal. No existen otros imputados ni pruebas directas que lo vinculen de manera concreta con los atentados que se investigan.

En varios hechos incendiarios, los investigadores hallaron leyendas y mensajes en los que la RAM se adjudicó la autoría. Sin embargo, para la defensa, esos elementos resultan insuficientes para sostener una imputación penal.

Detención en Rawson y rechazo al traslado

Jones Huala se encuentra alojado en la cárcel de máxima seguridad de Rawson, en Trelew. Sus abogados solicitaron en reiteradas oportunidades su traslado a una unidad de seguridad media en Esquel, pedido que fue rechazado por el Gobierno nacional.

El Ejecutivo argumentó razones de seguridad para mantenerlo en Rawson, pese a que informes penitenciarios recientes destacaron su buena conducta dentro del establecimiento.

Desde su entorno sostienen que la decisión responde a una voluntad política de mantenerlo preso. “No hay elementos para que siga detenido y se contradice lo que ordena la Justicia”, señalaron allegados al referente mapuche.

Una investigación lenta y compleja

La causa fue declarada como investigación compleja, lo que habilita la extensión de la prisión preventiva hasta mediados de 2027. La Fiscalía Federal, a cargo de Ángela Pagano Mata, reconoció en audiencias recientes que la recopilación de pruebas avanza a un ritmo lento.

El objetivo central del Ministerio Público es lograr la incriminación de la RAM en distintos hechos violentos ocurridos en la región patagónica. No obstante, la principal dificultad es que Jones Huala no fue detenido durante la comisión de ninguno de esos delitos.

Durante su detención, el activista realizó algunas declaraciones públicas, aunque sin reiterar llamados explícitos a la violencia como en ocasiones anteriores. Desde prisión, habló de la defensa del territorio mapuche y cuestionó a quienes, según él, tergiversan su lucha.

Lo que viene en la causa

La prisión preventiva del “lonko” se extiende, por ahora, hasta marzo, tras una prórroga de 90 días dispuesta a mediados de diciembre. En la próxima audiencia, sus abogados volverán a solicitar la libertad, mientras que la Fiscalía podría insistir con una nueva extensión del plazo.

El caso se mantiene abierto, con una investigación que busca avanzar sobre hechos concretos, pero que hasta ahora enfrenta obstáculos probatorios para sostener las acusaciones más graves.