Milei y Sturzenegger en The Economist: «Hay que controlar a los reguladores, no a las grandes empresas»
El presidente Javier Milei y el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger publicaron una columna conjunta en The Economist en la que plantearon una revisión profunda del rol del Estado en la economía y defendieron la desregulación como motor central del crecimiento.
En el texto, ambos funcionarios sostienen que los obstáculos actuales al desarrollo no provienen de la falta de tecnología, sino de la intervención estatal, la mala regulación y los errores de diseño de política económica.
De la Revolución Industrial a la inteligencia artificial
Milei y Sturzenegger trazaron un paralelismo histórico entre la Revolución Industrial y la actual irrupción de la inteligencia artificial. Recordaron que durante siglos el ingreso per cápita se mantuvo prácticamente estancado y que fue recién con la industrialización cuando la riqueza global se expandió de manera exponencial.
Según afirmaron, la inteligencia artificial tiene el potencial de generar un salto similar, al liberar a la economía de las limitaciones del cerebro humano, del mismo modo en que la maquinaria industrial liberó al mundo de las restricciones físicas.
Empresas grandes, tecnología y competencia
En uno de los pasajes centrales, cuestionaron la mirada tradicional de la teoría neoclásica que asocia concentración de mercado con fallas que deben ser corregidas por el Estado. A su entender, las grandes empresas suelen surgir como resultado natural de la innovación y las economías de escala.
Para reforzar ese punto, retomaron ideas de Adam Smith y sostuvieron que forzar la fragmentación de compañías líderes eleva costos, desalienta la innovación y termina perjudicando el crecimiento. La clave, afirmaron, no es el tamaño de las empresas sino si existen barreras artificiales que impidan la entrada de nuevos competidores.
Reguladores bajo la disciplina del mercado
La columna dedica un tramo relevante a criticar el poder de los entes reguladores. Según Milei y Sturzenegger, los reguladores tienden a comportarse como monopolios que acumulan requisitos, demoras y trámites innecesarios.
Como alternativa, propusieron someter a los reguladores a una “disciplina de mercado”, permitiendo la convivencia de segmentos regulados y no regulados dentro de un mismo sector. De ese modo, explicaron, los consumidores eligen y obligan al regulador a demostrar su utilidad real.
Bienes públicos y externalidades
El texto también cuestiona la idea de que todos los bienes no rivales y no excluibles deban ser provistos por el Estado. En ese marco, citaron al economista Ronald Coase y ejemplos de provisión privada de infraestructura.
En relación a las externalidades, señalaron que los mercados pueden generar soluciones más eficientes que la regulación. Como caso concreto, mencionaron a Beeflow, una firma argentina que desarrolló servicios de polinización dirigida para resolver problemas productivos sin intervención estatal directa.
Un llamado a profundizar la desregulación
En el cierre, Milei y Sturzenegger afirmaron que los mercados libres fueron el factor decisivo para reducir la pobreza a nivel global en los últimos dos siglos. Bajo esa premisa, llamaron a “sacar al Estado del camino”, replantear el alcance de la regulación y devolver mayor libertad a los individuos y a las empresas.