El acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea dio este miércoles un paso clave en su camino de ratificación parlamentaria, con avances simultáneos en Brasil y Uruguay. En ambos países, el tratamiento legislativo se aceleró con apoyos amplios, en un contexto regional marcado por la necesidad de diversificar mercados y reducir dependencias comerciales.

Para Brasil, la Cámara de Diputados aprobó el texto y lo envió al Senado, con una votación de respaldo mayoritario y una oposición minoritaria. En Uruguay, el Senado lo avaló por unanimidad tras una extensa sesión, y el proyecto pasó a la Cámara de Diputados, donde será votado este jueves.

Qué se votó y qué cambia para el bloque

Lo que está en juego es la ratificación interna del tratado firmado entre el Mercosur y la Unión Europea, un acuerdo que apunta a crear una zona de libre comercio entre ambos bloques, con reglas y plazos de reducción de aranceles. Para el Mercosur, el objetivo estratégico es ampliar el acceso a un mercado europeo de alto consumo; para la UE, consolidar un corredor comercial estable con Sudamérica.

El acuerdo fue rubricado en Asunción el 17 de enero, tras más de dos décadas de negociaciones iniciadas en 1999. El texto prevé reducciones arancelarias graduales y un esquema de implementación escalonada, que permite que la entrada en vigencia pueda adelantarse por vía de aplicación provisional, si se cumplen ciertas notificaciones formales.

Uruguay quiere activar el acuerdo primero

En Montevideo, la aprobación del Senado fue presentada como un movimiento político y económico de alto impacto. La votación unánime fue interpretada como una señal de consenso transversal para acelerar el trámite en tiempo récord, concentrándolo en una sola semana legislativa.

La apuesta uruguaya es clara: convertirse en el primer país del Mercosur —y potencialmente de todas las partes firmantes— en completar el proceso parlamentario y notificarlo. Si eso ocurre, Uruguay podría quedar en una posición relevante para empujar el inicio efectivo del tratado mediante el mecanismo de aplicación provisional. Y que el propio acuerdo contempla una vez que se formalicen los procedimientos internos.

Brasil lo aprobó en Diputados y ahora define el Senado

Del lado brasileño, la aprobación en la Cámara de Diputados dejó el texto listo para su tratamiento en el Senado, donde el oficialismo busca mantener el ritmo. El presidente de Diputados celebró la votación y sostuvo que Brasil, por su tamaño económico, tendría un rol central en los beneficios del acuerdo.

El avance legislativo en Brasil también se enmarca en una lectura geopolítica. La necesidad de sostener canales comerciales alternativos frente a cambios en la política arancelaria global. En la práctica, la ratificación brasileña resulta determinante para el Mercosur por el peso de su mercado y su capacidad exportadora.

El tramo europeo, con obstáculos y tiempos inciertos

Mientras en Sudamérica el trámite se acelera, en Europa el proceso aparece más complejo. La ratificación plena puede demorarse por instancias institucionales y por resistencias de algunos países. Especialmente en sectores sensibles como agricultura y ganadería, donde el acuerdo genera tensión política.

Aun así, el tratado incluye una vía para aplicar provisoriamente partes del acuerdo sin esperar todo el circuito de ratificación europea. Siempre que se cumplan las condiciones previstas y haya notificaciones formales desde al menos un país de cada lado. Ese punto es clave para entender por qué Uruguay busca ser el primero en completar el trámite.