Martín Redrado: «En el corto plazo hay tranquilidad cambiaria, después del 26 muchas definiciones»
Durante una entrevista en Infobae en Vivo, el economista Martín Redrado analizó la situación económica y política de la Argentina, advirtiendo que el país enfrenta definiciones cruciales en las próximas semanas. «El partido está en lo cambiario de acá hasta el 26 de octubre», expresó. Según explicó, tanto inversores como consumidores concentran sus decisiones en ese horizonte temporal. «La economía argentina gira en torno a esa fecha», sostuvo, al afirmar que las decisiones de consumo, inversión y comercio exterior están condicionadas por el clima electoral.
Redrado destacó además el rol de Estados Unidos en la estabilización del mercado financiero local. «Con una acción inédita como es la intervención en el mercado cambiario argentino, buscan sostener la estabilidad. Estados Unidos va a mantener por lo menos tranquilidad cambiaria», aseguró.
Demanda sostenida y presión sobre el dólar
El economista remarcó la fuerte demanda de dólares y citó los datos del Banco Central: «Un millón y medio de personas compraron casi dos mil trescientos millones de dólares». Este comportamiento, señaló, refleja la persistente presión sobre la divisa.
«La demanda minorista sigue tirando, no se frena», advirtió, aunque destacó que muchos de esos dólares permanecen en el sistema financiero. «La buena noticia es que lo ha dejado en el sistema financiero», dijo.
Redrado explicó que el desafío es mantener la calma cambiaria sin modificar de manera abrupta la política vigente: «El tema después del 26 de octubre es cuál va a ser una política cambiaria y monetaria permanente de la Argentina».
Fue categórico sobre el esquema actual: «Yo creo que sería un error abandonar el sistema de bandas». También enfatizó que el tipo de cambio «no puede analizarse en soledad», sino en conjunto con las políticas tributarias y arancelarias. «Siempre preguntan cuál es el precio que debe tener el dólar, y la respuesta es: ¿qué vas a hacer en materia de política tributaria?», planteó.
La política cambiaria y el rol de la integración
Redrado sostuvo que decisiones impositivas o comerciales pueden modificar el tipo de cambio real que enfrentan los exportadores e importadores. «Uno le puede dar un mejor tipo de cambio a un exportador si hace una política arancelaria o comercial de integración productiva para que otros países le bajen aranceles a la Argentina», ejemplificó.
Propuso además que el país se convierta en «un comerciante global». «Argentina tiene que ser un global trader y buscar oportunidades de integración productiva», dijo, y resaltó que las cadenas globales de valor hoy priorizan «proveedores confiables y no los más baratos».
Sobre el tipo de cambio, fue enfático: «El dólar tiene que tener un solo valor. No puede haber dólar MEP, no puede haber dólar blue, no puede haber contado con liquidación. Un solo valor para el tipo de cambio».
Reservas, recesión y pérdida del poder adquisitivo
Al referirse al Banco Central, explicó que su operatoria consiste en «comprar reservas cuando hay más oferta que demanda». «Comprás diez millones, quince millones, y mostrás que estás acumulando reservas», detalló.
Redrado estimó que la intervención oficial de Estados Unidos se mantendrá al menos hasta las elecciones: «No tiene otra opción el secretario del Tesoro que estar hasta el 26 de octubre».
El economista también analizó el impacto psicológico de la intervención cambiaria: «Lo que no perdona la gente, y más los argentinos, es perder en dólares. Si algo no soporta el argentino es quedar como un tonto».
Respecto a la actividad, confirmó que el país está en recesión: «En Fundación Capital somos los primeros que decimos que Argentina está en recesión». Según precisó, el INDEC registró una caída de 0,1% en el segundo trimestre, y las proyecciones privadas anticipan una baja de 0,8% en el tercero. «Técnicamente eso es una recesión», puntualizó.
Redrado también se refirió a la pérdida del poder adquisitivo: «Los salarios se están moviendo menos del uno por ciento mensual y la inflación está en alrededor de dos por ciento. La economía está fría en términos de salarios respecto a la inflación».
Propuso discutir una reducción de impuestos al trabajo como vía para mejorar los ingresos reales: «Si uno baja los impuestos al trabajo del dieciocho al nueve por ciento, eso es un nueve por ciento de aumento de salario real sin que aumente la inflación ni haya emisión monetaria».