El Gobierno nacional avanza con los lineamientos de la reforma tributaria que marcará el rumbo económico de 2026. La iniciativa, que busca simplificar el sistema y reducir la presión fiscal, se encuentra en plena etapa de redacción y genera tensiones internas entre los equipos de Luis Caputo y Federico Sturzenegger, los principales articuladores del plan.

El proyecto es objeto de debate entre el Ministerio de Economía, la Secretaría de Transformación del Estado y la Presidencia, donde intervienen Santiago Caputo y Karina Milei.

El objetivo es aplicar una reforma gradual y selectiva, enfocada en reducir el IVA, aliviar la carga de Ganancias y eliminar tributos menores que el Gobierno considera distorsivos. “Algo de IVA y Ganancias va a haber”, adelantó un funcionario de Economía al ser consultado por los cambios.

Quiénes elaboran la nueva arquitectura impositiva

En las últimas semanas, el texto pasó por las manos de varios funcionarios. Primero lo elaboró el equipo de Sturzenegger, luego lo revisó el secretario de Hacienda Carlos Guberman, y finalmente quedó bajo la supervisión de María Ibarzabal Murphy, titular de Legal y Técnica, quien consolidará las modificaciones.
Ibarzabal, cercana a Santiago Caputo, cuenta ahora con la asistencia de Juan Pablo Cogorno, gerente de impuestos de YPF, que actúa como asesor técnico “tapado” en el proceso de revisión.

IVA, Ganancias y el “impuesto al cheque” en la mira

El borrador contempla una serie de modificaciones de impacto directo. En el caso del IVA, se analiza una reducción de entre dos y tres puntos, del 21% al 19% o 18%. Además de la devolución anticipada de saldos a favor. Para el Impuesto a las Ganancias, se prevé elevar las escalas y las deducciones personales, con un mecanismo de ajuste automático por inflación.

La reforma de Ganancias, sin embargo, podría ser tratada dentro del paquete de reforma laboral, buscando suavizar el debate político en el Congreso. En paralelo, el Ejecutivo evalúa eliminar progresivamente el impuesto a los débitos y créditos bancarios. Por ejemplo, el “impuesto al cheque”, condicionado a la consolidación del superávit fiscal.

Confidencialidad y presión empresarial

Por decisión de Presidencia, todos los actores del Consejo de Mayo —que reúne a empresarios, sindicalistas y representantes sectoriales— firmaron cláusulas de confidencialidad para evitar filtraciones.
El encuentro oficial para presentar el texto definitivo se realizaría el 15 de diciembre, aunque los representantes del sector privado ya hicieron llegar sus propuestas. La Amcham y el Grupo de los Seis reclaman una baja en las contribuciones patronales. También una reducción de la alícuota de Ganancias del 35% al 25% y la eliminación del impuesto al cheque.

Desafíos fiscales y expectativas oficiales

El principal desafío del Gobierno es compatibilizar la reducción de impuestos con una recaudación que aún se resiente por la caída de Bienes Personales, la eliminación del Impuesto PAIS y las retenciones, y la reducción de aranceles.

En el equipo económico confían en que la recuperación de la actividad económica durante 2026 compensará la merma inicial. De esta forma, permitirá sostener la senda del equilibrio fiscal. El objetivo es mantener el superávit primario sin renunciar a la competitividad del sector privado.