Mientras crecen las tensiones internas tras el tercer paro general, la Confederación General del Trabajo (CGT) comenzó a explorar vías indirectas para forzar una negociación con la administración de Javier Milei. Sin un canal de diálogo abierto, algunos sectores sindicales apuntan a construir consensos con los empresarios, tanto grandes industriales como PyMEs.

La estrategia de los sectores dialoguistas de la CGT se centra en el acercamiento a Martín Rappallini, quien el próximo martes asumirá como presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) en reemplazo de Daniel Funes de Rioja. En este movimiento, Gerardo Martínez (UOCRA) juega un rol clave como interlocutor privilegiado.

La nueva conducción de la UIA promete un perfil más crítico ante el Gobierno, con fuerte presencia de sectores alimenticios, metalmecánicos, textiles, químicos, farmacéuticos y de software, lo que abre una oportunidad para tejer acuerdos bilaterales sobre modernización laboral, sin afectar derechos adquiridos ni debilitar al sindicalismo.

El riesgo de quedar aislados

En paralelo, la CGT percibe que el Gobierno avanza en una nueva reforma laboral sin buscar consenso con sindicatos ni empresarios. Desde el oficialismo ya advirtieron que, cuando logren mayoría parlamentaria, insistirán con las modificaciones laborales que fueron paralizadas judicialmente tras el DNU 70.

El fracaso de la última huelga dejó a los sectores duros de la CGT sin una estrategia de salida y con el riesgo de sufrir represalias, como auditorías e intervenciones en obras sociales sindicales. Los moderados, liderados por Martínez, apuestan a mostrar propuestas conjuntas con el sector privado que resulten difíciles de ignorar para la Casa Rosada.

Alianzas con las PyMEs en marcha

Además de los contactos con la UIA, la CGT explora una alianza con las pymes. Esta semana, en la sede de Azopardo 802, Héctor Daer y otros referentes sindicales se reunieron con representantes de cámaras empresarias de metalurgia, calzado, plásticos y textiles. El diagnóstico común fue claro: la recesión afecta tanto a trabajadores como a pequeñas industrias.

El encuentro cerró con la promesa de redactar un documento conjunto con reclamos al Ejecutivo. Incluso, algunos dirigentes impulsan la idea de repetir una movilización similar a la de 2018 contra las políticas de ajuste, aunque todavía es una posibilidad incipiente.

Un sindicalismo dividido entre estrategias

Mientras tanto, la CGT permanece fragmentada entre quienes buscan alianzas con grandes industriales y quienes priorizan acuerdos con pymes. Cada sector sigue su propio juego, reflejando las tensiones internas que atraviesa hoy el sindicalismo argentino frente a un Gobierno que mantiene su apuesta por la confrontación directa.