El Tesoro acelera la compra de dólares y prepara una estrategia para afrontar vencimientos
Tras las elecciones legislativas, el Tesoro Nacional inició una estrategia distinta en el mercado cambiario: dejó de vender divisas y pasó a comprar dólares de manera sostenida. La maniobra aportó previsibilidad en un contexto financiero más estable, pero también abrió interrogantes sobre los recursos disponibles para continuar con este comportamiento y enfrentar, en paralelo, los próximos vencimientos de deuda.
Según estimaciones de consultoras privadas, entre el 27 de octubre y el 14 de noviembre el Tesoro habría adquirido más de USD 200 millones. En algunos cálculos, incluso, la cifra se acerca a USD 260 millones. En los días posteriores, agregan los analistas, se habrían sumado otras compras: USD 200 millones el lunes y cerca de USD 50 millones el martes.
La publicación oficial del BCRA —con 48 horas de rezago— confirmará esos movimientos.
Un margen más acotado para seguir comprando
Los especialistas advierten que el margen para sostener esta estrategia es limitado. La Secretaría de Finanzas enfrenta un escenario exigente: a fin de mes vencen alrededor de $15 billones, mientras que los depósitos del Tesoro en el Banco Central representan apenas un tercio de ese monto.
Además, la semana próxima vencen cerca de $12 billones con acreedores privados, lo que anticipa una licitación de altísimo roll-over. En la última colocación, Economía ya evitó liberar pesos y adjudicó $8,5 billones, preservando liquidez para compromisos inmediatos.
Mirando hacia enero, la presión es todavía mayor: el 9 de ese mes vencen USD 4.200 millones con acreedores privados. El Tesoro hoy dispone de USD 216 millones en depósitos, cifra insuficiente para cubrir la obligación sin asistencia externa.
Por eso, varios analistas anticipan que el Gobierno volvería a recurrir al swap con Estados Unidos como puente financiero.
Un plan que combina compras, financiamiento y señales hacia los mercados
Dentro del Ministerio de Economía sostienen que la falta de reservas no es el centro de preocupación en esta etapa y recuerdan que el Gobierno ya acumuló USD 29.000 millones desde diciembre, aunque debió desprenderse de parte de esos fondos para cancelar deuda.
El mensaje oficial busca separar dos objetivos:
- Acumulación de reservas, vinculada al equilibrio externo.
- Cumplimiento de los vencimientos, que el Gobierno considera prioritario y para lo cual asegura tener respaldo —entre swap chino, apoyo de Estados Unidos y conversaciones con bancos—.
En la city porteña, mientras tanto, se instala otra expectativa: la eventual activación de la operación “Deuda por educación”, anunciada por el exsecretario Pablo Quirno antes de dejar el cargo. La frase del ministro Luis Caputo tras salir de la Bolsa de Comercio —«Voy a presentar un plan»— reforzó esa idea.
De dónde saldrían los fondos para una recompra de deuda
El principal interrogante pasa por el financiamiento. El swap con China podría ser una alternativa parcial, pero el Gobierno lo necesita también para cubrir los vencimientos de enero.
Según la consultora Analytica, el Tesoro cuenta con $4,7 billones en depósitos, equivalentes a USD 3.400 millones. Sin embargo, utilizar ese monto para comprar dólares implicaría frenar la recomposición patrimonial del BCRA, uno de los compromisos asumidos ante el Fondo Monetario Internacional.
Además, esos pesos también están comprometidos para cubrir vencimientos en moneda local que no logren renovarse.
Frente a esas limitaciones, en el mercado evalúan la posibilidad de un repo o financiamiento adicional que permita avanzar con la recompra sin comprometer reservas ni fondos fiscales.
Una transición delicada en el cierre del año financiero
La combinación de compras de dólares, vencimientos en pesos y obligaciones en moneda extranjera obliga al Tesoro a manejar una estrategia simultánea en varios frentes. El Gobierno apuesta a que la mejora en los activos financieros tras la elección permita licitaciones más holgadas y reduzca el riesgo de eventuales tensiones cambiarias.
Mientras tanto, la acumulación de divisas continúa, aunque bajo un esquema más estrecho que el que permitió las primeras compras poselectorales.