El precio del pan suma presión sobre la inflación por la suba del trigo
El precio del pan vuelve a quedar bajo la lupa por el aumento del trigo, que llegó a una referencia cercana a $290.000 por tonelada. La suba combina factores internacionales, como el encarecimiento de combustibles y fertilizantes, con problemas locales vinculados a la calidad del cereal disponible para panificación. El movimiento genera preocupación por su posible impacto en los alimentos básicos y en el Índice de Precios al Consumidor.
La inflación de marzo fue del 3,4% y las consultoras anticiparon una desaceleración para abril. Sin embargo, el escenario de mayo incorpora nuevas presiones por alimentos, transporte y servicios regulados. En ese marco, el equipo económico de Luis Caputo busca moderar los aumentos con decisiones sobre tarifas y costos fijos, mientras sigue de cerca la evolución de productos sensibles como el pan.
Por qué subió el trigo
El ingeniero y ex subsecretario de Mercados Agropecuarios Javier Patiño explicó que la suba del trigo responde a tres factores principales. El primero es el aumento de los combustibles, que encarece el flete y termina impactando en los costos de panaderías, molinos y otros actores de la cadena. El segundo está vinculado a la incertidumbre internacional sobre las próximas siembras, afectadas por el valor de fertilizantes y energía.
El tercer punto es la calidad del trigo argentino disponible. Según Patiño, los molinos tienen dificultades para conseguir granos con la proteína necesaria para elaborar harina apta para panificación. Esa menor calidad está asociada a una fertilización insuficiente durante la campaña anterior, lo que obliga a pagar más por partidas que cumplan con los requisitos de la industria.
El mercado internacional también presiona
El contexto externo agregó tensión al precio del cereal. La operadora de granos Mariela Brandolin señaló que el trigo de invierno en Estados Unidos enfrenta una sequía que afecta una parte importante del área sembrada. También aparecen señales de preocupación climática en Europa y Rusia, aunque todavía sin daños severos confirmados.
A ese panorama se suma una posible reducción de área en Australia, Argentina y Brasil. En el caso australiano, la sequía vinculada al fenómeno de El Niño puede profundizar el impacto sobre la oferta global. Para Argentina, las perspectivas climáticas son mejores, pero la menor fertilización podría limitar el volumen final de producción.
Cómo impacta en el pan y los panificados
La suba del trigo no se traslada de manera automática ni completa al precio del pan, pero sí aumenta la presión sobre la cadena. El cereal es uno de los insumos principales, aunque también pesan costos como salarios, alquileres, energía, transporte y otros gastos operativos de las panaderías. Por eso, el aumento de la materia prima suele generar tensión en productos de consumo cotidiano.
Patiño señaló que la carne vacuna tiene una incidencia mayor que la harina dentro del índice general de precios. Aun así, el pan tiene una sensibilidad social elevada porque forma parte de la mesa diaria y sus aumentos se perciben con rapidez. Además, la suba puede extenderse a facturas, masas, galletas y otros panificados.
La alternativa de importar trigo corrector
Una de las opciones para moderar el problema de calidad es la importación de trigo corrector. Se trata de un cereal con características específicas que puede mejorar la harina destinada a panaderías e industrias alimenticias. Según Patiño, esa herramienta podría utilizarse si los molinos no logran conseguir materia prima local con la proteína necesaria.
La posibilidad va en línea con otras decisiones recientes del Gobierno, que ya abrió importaciones en distintos rubros para aumentar la oferta y contener precios. En el caso del trigo, la medida dependería de la evolución del mercado interno y de la capacidad de la industria para abastecerse con calidad suficiente. El objetivo sería evitar que la falta de cereal apto para panificación derive en mayores aumentos sobre productos básicos.
Otros costos que inciden en mayo
El precio del trigo no es la única presión sobre la inflación del mes. También hubo aumentos en el transporte, con subas en el boleto de colectivo en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia. Además, el mercado espera definiciones sobre el precio de los combustibles, después del período de congelamiento aplicado por YPF.
En paralelo, el Gobierno aplicó medidas para limitar el impacto de servicios públicos en los hogares. Entre ellas, se ajustó el cronograma de aumentos de Aysa y se aplicaron bonificaciones adicionales en gas y electricidad. La estrategia oficial apunta a evitar saltos fuertes en las boletas, especialmente antes del período de mayor consumo energético por la llegada del frío.
