El dictador venezolano Nicolás Maduro recibió la peor noticia a las tres de la mañana en Moscú: Estados Unidos había liberado a los cinco opositores que llevaban más de un año retenidos en la embajada argentina en Caracas. El operativo, ejecutado con absoluto sigilo, desmanteló por completo el cerco que el régimen chavista había impuesto sobre la sede diplomática y dejó expuestas las falencias del aparato de inteligencia bolivariano y de sus socios internacionales.

La humillación fue doble. No sólo se trató de una acción exitosa que sorprendió a las fuerzas de seguridad venezolanas, sino que además tuvo lugar mientras el dictador compartía agenda internacional con otros autócratas, entre ellos Vladimir Putin, Xi Jinping, Miguel Díaz-Canel y representantes del régimen iraní.

La operación que Maduro no vio venir

Durante 412 días, Magalli Meda, Claudia Macero, Omar González, Pedro Urruchurtu y Humberto Villalobos resistieron el asedio del chavismo en la sede diplomática. Sin suministro eléctrico, sin agua y sin comida, fueron convertidos en rehenes por su pertenencia al equipo político de María Corina Machado.

La liberación llegó sin previo aviso, ejecutada por agentes norteamericanos en una misión que fue definida como “de película” por fuentes reservadas. El régimen no solo no pudo prevenirla, sino que quedó descolocado y sin respuesta. En el Palacio de Miraflores ahora buscan culpables internos y posibles “traidores” que habrían colaborado —aunque sea por omisión— con el desenlace.

Silencio en Moscú, memes en Caracas

Los altos mandos chavistas intentaron disfrazar el golpe con una versión alternativa de los hechos. En las redes sociales difundieron la idea de que la liberación fue acordada con Estados Unidos. Sin embargo, esta narrativa se desmoronó rápidamente. A diferencia de ocasiones anteriores, como la salida del entonces presidente electo Edmundo González desde la embajada española, esta vez no hubo imágenes oficiales, ni comunicados desde el régimen. Solo confusión, memes internos y versiones sin sustento.

Mientras tanto, Maduro, todavía en Moscú, quedó frente a sus pares internacionales en una posición incómoda. Ni Cuba, ni Rusia, ni Irán ni China pudieron alertar sobre la operación. La “asistencia estratégica” prometida por estos regímenes autoritarios no impidió que Washington desafiara abiertamente la autoridad chavista en pleno territorio venezolano.

Rubio confirmó la noticia y Machado redobló su compromiso

El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, confirmó la operación en un mensaje publicado en su cuenta oficial de X: “Todos los rehenes se encuentran a salvo en territorio estadounidense. Extendemos nuestra gratitud al personal y a nuestros socios que hicieron posible esta operación por la libertad”.

Machado también se expresó públicamente y agradeció la liberación de los “cinco héroes venezolanos”. Además, ratificó su compromiso con los más de 900 presos políticos que siguen detenidos en Venezuela y con los 30 millones de ciudadanos sometidos al régimen.

El régimen se lame las heridas y planea represalias

Tras el golpe, Maduro buscará recomponer su imagen. No se descarta que el régimen recrudezca la persecución sobre otros dirigentes opositores o incluso sobre presos políticos extranjeros detenidos en cárceles venezolanas.

En las horas previas a los actos por el Día de la Victoria en Moscú, el dictador intentará mantener la compostura, pero su debilidad ha quedado al descubierto. El operativo secreto liderado por Estados Unidos no solo logró liberar a los cinco opositores, sino que dejó en evidencia las limitaciones internas y externas del chavismo, que ya no puede sostener ni siquiera la apariencia de control total.