La Sindicación General de la Nación (SIGEN) realizó una profunda reestructuración administrativa mediante la resolución 354/2025, publicada en el Boletín Oficial. El nuevo esquema elimina secretarías de perfil político y concentra las funciones en una Secretaría General y ocho gerencias, con el objetivo de fortalecer la fiscalización de fondos públicos y agilizar los procesos de control interno.

Según explicaron desde el organismo, el rediseño apunta a priorizar el perfil técnico y reducir la injerencia política en las áreas de control. Entre las dependencias eliminadas figuran la Secretaría Operativa, la Subsecretaría Operativa, la Secretaría Administrativa y la Secretaría de Normativa e Innovación.

Fin de las áreas políticas

Las autoridades nacionales consideraron que estas unidades, definidas como “ravioles administrativos”, no aportaban valor técnico directo a la función de control. Su eliminación, detallaron, marca el fin de funciones con orientación política dentro de la SIGEN, en línea con el objetivo de desburocratizar y focalizar recursos en tareas de alto valor agregado.

En diálogo con Infobae, el Síndico General de la Nación, Alejandro Fabián Díaz, explicó:
«Vivimos en un tiempo donde toda la sociedad reclama políticas públicas efectivas. Si las estructuras burocráticas se anteponen, el control llega inexorablemente tarde».

El funcionario agregó que el propósito del cambio es garantizar que el control llegue “en forma oportuna” y permita que los recursos del Estado “alcancen el destino apropiado”.

Una estructura con foco técnico

El nuevo organigrama reemplaza las resoluciones SIGEN N° 185/2020 y 297/2020 y sus modificatorias, e incorpora gerencias sustantivas con responsabilidad directa sobre los procesos de control y fiscalización.

Entre ellas, la Gerencia de Control supervisará ministerios, jurisdicciones y universidades nacionales; la Gerencia de Fiscalización coordinará las comisiones fiscalizadoras en empresas con participación estatal; y la Gerencia de Proyectos Especiales desarrollará auditorías específicas y tecnológicas.

El modelo también incluye gerencias jurídicas, técnicas y de apoyo, fortalecidas con personal especializado. Estas áreas buscan consolidar un enfoque integral de control, centrado en el conocimiento, la prevención de riesgos y la transparencia administrativa.

Despolitización y transparencia

El cambio más relevante, según fuentes del organismo, recae en las gerencias sustantivas, que ahora asumen la designación y supervisión de los auditores internos en los distintos entes del Estado, una función que antes dependía de la conducción centralizada.

De esta manera, se desactivan los mecanismos de designación política —el denominado “dedo político”— y se otorga mayor autonomía técnica a los equipos de fiscalización.

Asimismo, el área de Integridad fue jerarquizada. Bajo conducción técnica, actuará como enlace con la Oficina Anticorrupción y sus funcionarios no podrán percibir adicionales ni suplementos salariales, en consonancia con las normas de ética pública.

Un organismo clave del control estatal

La SIGEN, dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros, es responsable del control interno de la administración pública nacional conforme a la Ley N° 24.156. Sus tareas incluyen auditar el uso de fondos públicos y coordinar las unidades de auditoría interna. Además, elaborar informes técnicos para elevar la eficiencia y la legalidad de la gestión estatal.

Durante la presidencia de Milei, la SIGEN desempeñó un rol central en la reducción del gasto. También la fiscalización de empresas públicas y la supervisión de políticas sociales y obras de infraestructura.

En julio, el Gobierno decidió reemplazar a Miguel Blanco, quien había sido designado al inicio de la gestión, por Alejandro Díaz, exgerente de auditoría interna de Nucleoeléctrica Argentina. Díaz también integraba el Comité de Integridad y el Comité de Auditoría de esa empresa estatal.