El Gobierno nacional dispuso en diciembre un aumento salarial del 2% y un bono de $50.000 para los trabajadores estatales, una decisión que reavivó la disputa entre los sindicatos del sector, con posiciones enfrentadas entre UPCN y ATE.

La mejora fue convalidada por UPCN, el gremio mayoritario de la administración pública, mientras que ATE rechazó el acuerdo y lo calificó como una “paritaria miserable”, en un contexto de tensión por la evolución de los salarios frente a la inflación.

Un acuerdo avalado por UPCN

Desde UPCN, que conduce Andrés Rodríguez, destacaron que el incremento de diciembre permitirá que el aumento acumulado entre junio y diciembre alcance el 9,68%. El sindicato, además, subrayó que el bono de fin de año representa un alivio para los ingresos de los empleados públicos nacionales.

Rodríguez, que además se desempeña como secretario adjunto de la CGT, volvió a respaldar la estrategia de negociación salarial acordada con el Ejecutivo, una postura que UPCN sostiene desde el inicio de la actual gestión.

El duro rechazo de ATE y críticas al Gobierno

La Asociación de Trabajadores del Estado, encabezada por Rodolfo Aguiar, rechazó de plano la propuesta oficial. “El regalo para estas fiestas fue una paritaria miserable y un bono que no alcanza ni para la sidra y el pan dulce”, afirmó Aguiar, quien cuestionó con dureza la política salarial del Gobierno.

El dirigente sostuvo que en 2025 los estatales quedarían 14 puntos por debajo de la inflación y aseguró que, desde la asunción del presidente Javier Milei, los trabajadores del Estado perdieron el equivalente a cuatro salarios completos. En ese marco, acusó a UPCN de “aval ar incrementos por debajo de los precios” y de convertirse en “socio de la motosierra”.

Inflación, poder adquisitivo y advertencia de conflicto

Según ATE, los aumentos otorgados en los últimos doce meses quedaron sistemáticamente por debajo de la inflación, tomando como referencia las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central. El sindicato estimó que, de mantenerse esa tendencia, la pérdida del poder adquisitivo superaría el 40% desde el inicio del actual gobierno.

Ante ese escenario, ATE reclamó un salario mínimo de $2.000.000 y una suma fija de $400.000 para recomponer ingresos, y anticipó que convocará a plenarios y asambleas para definir un plan de acción y posibles medidas de fuerza.

Cruces entre los gremios

Desde UPCN respondieron que ATE “no rechazó formalmente la paritaria” y señalaron que el gremio la firmó en disidencia, un mecanismo que permite el cobro de los aumentos acordados. “Si no la firmaban, no podían percibir las cuotas solidarias”, deslizaron desde el sindicato.

El último antecedente paritario del sector se había definido en agosto, con aumentos escalonados entre agosto y noviembre y el pago de sumas fijas que oscilaron entre $20.000 y $25.000, una modalidad que ahora vuelve a repetirse con el bono de diciembre.