Crece la importación de carne porcina desde Brasil y preocupa al sector argentino
La importación de carne de cerdo registraron un fuerte aumento en septiembre y encendieron las alarmas de los productores locales. Según la Federación Porcina Argentina (FPA), el país importó más de 4.600 toneladas de carne por un valor de 125 millones de dólares, de las cuales casi el 98% provino de Brasil.
Lo más preocupante, advierten desde la entidad, es que la mitad de las compras corresponde a bondiola, uno de los cortes más demandados en el mercado interno, lo que duplica la oferta y presiona los precios a la baja en toda la cadena productiva.
Impacto directo en precios y rentabilidad
En equivalencia, las 2.000 toneladas de bondiola brasileña representan 2 millones de kilos de carne, o unos 500.000 capones, lo mismo que produce la Argentina en un mes. “Este ingreso masivo duplicó la oferta de bondiola, afectando los precios y la rentabilidad de toda la cadena, en especial a despostadores y distribuidores”, señaló la FPA.
Además, los productores denuncian una competencia desleal, ya que la carne importada “llega congelada, con presencia de agua y menor calidad sensorial”, lo que perjudica la percepción del consumidor sobre el producto argentino.
Alerta por el uso de ractopamina
Uno de los principales reclamos del sector es el uso de ractopamina, un aditivo promotor del crecimiento prohibido en más de 160 países, incluida la Argentina, pero permitido en Brasil.
“Mientras nuestros productores sostienen un modelo natural y sustentable, deben competir con productos más baratos elaborados bajo condiciones no autorizadas en el país”, advirtió la FPA en un comunicado.
Inversiones en riesgo y reclamos estructurales
El Plan Estratégico Porcino (PEP) proyecta inversiones por 1.600 millones de dólares hasta 2032, con la meta de duplicar la producción y generar más empleo. Actualmente, la cadena porcina mueve más de 4.000 millones de dólares al año y genera unos 72.000 puestos de trabajo directos e indirectos.
El consumo interno también muestra crecimiento: según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la demanda de carne porcina alcanzó 573.000 toneladas en los primeros ocho meses del año, un 8,5% más que en 2024, consolidándose como la tercera fuente de proteína animal más consumida en el país.
Trabas impositivas y financiamiento insuficiente
Pese a los buenos indicadores de consumo, la FPA advierte que existen obstáculos estructurales que frenan la expansión del sector. El régimen de IVA diferenciado —10,5% en ventas contra 21% en insumos y bienes de capital— provoca saldos fiscales inmovilizados y genera un sobrecosto del 19% en las inversiones productivas.
Además, los productores reclaman la falta de líneas de crédito específicas. La actividad porcina requiere plazos largos, períodos de gracia y tasas adaptadas a su ciclo biológico, condiciones que hoy no contempla la oferta financiera local.
Exportaciones trabadas y reclamo a las autoridades
Otro punto de conflicto es la demora en la firma del protocolo sanitario con China, que permitiría exportar subproductos como patitas, cabezas y menudencias a precios dos o tres veces superiores a los del mercado interno.
“Hace años que pedimos que nos saquen el pie de encima. No queremos beneficios especiales, queremos reglas claras para invertir y competir en igualdad de condiciones. Necesitamos que el Estado sea un aliado, no un obstáculo”, expresó Agustín Seijas, director ejecutivo de la FPA.
El sector también solicitó avanzar con el plan de erradicación de la enfermedad de Aujeszky, en conjunto con las autoridades sanitarias, y espera la aprobación de un fondo propio de financiamiento para sostener la sanidad del rodeo nacional.