El Congreso Nacional del Partido Justicialista (PJ) se desarrolló con intensidad y marcadas críticas entre sus miembros. El gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, destacó la necesidad de unificar al peronismo y reconciliarlo con su base popular, evitando buscar culpables en el pasado y enfocándose en el futuro. Sin embargo, estas palabras de apertura no evitaron que el debate se tornara áspero y revelara tensiones internas.

El encuentro en el microestadio de Ferro se caracterizó por reproches, señalamientos y confrontaciones abiertas sobre el ejercicio del poder y la dirección del partido. Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda, se retiró del Congreso en solitario. Figuras como Fernando Gray, de Esteban Echeverría, lanzaron críticas directas a La Cámpora y al kirchnerismo. Y es que cuestionaron la forma en que se eligen los candidatos y se toman las decisiones internas del partido.

Gray enfatizó la necesidad de una profunda renovación en el peronismo, advirtiendo que seguir con las mismas caras y prácticas no garantizará el éxito electoral. Sus palabras generaron reacciones encontradas, especialmente de dirigentes de La Cámpora, como Fernanda Raverta y Mayra Mendoza. Las cuales cuestionaron la estigmatización interna y la búsqueda de aplausos individuales en lugar de aportes serios al colectivo.

El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, llamó a la unidad y a generar una alternativa sólida para enfrentar el actual gobierno liderado por Javier Milei. Propuso la creación de una comisión de acción política para ampliar la coalición y reactivar la vida partidaria. En contraste, Sergio Berni expresó su descontento por la ausencia de muchos congresales y cuestionó la necesidad de pedir permiso para representar a los compañeros del interior de la Argentina.