Sturzenegger defendió la desregulación de la yerba mate y apuntó contra el INYM
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, volvió a defender las reformas impulsadas por el Gobierno nacional y tomó como ejemplo el mercado de la yerba mate. En una entrevista, cuestionó el rol que tuvo el Instituto Nacional de la Yerba Mate en la fijación de precios y aseguró que la eliminación de esa facultad permitió abaratar el producto. Según el funcionario, la medida también abrió nuevas oportunidades para la producción y las exportaciones del sector.
Las declaraciones se inscriben en la agenda de desregulación que impulsa la administración de Javier Milei. El Gobierno sostiene que distintos organismos estatales generaban distorsiones en los mercados y afectaban tanto a consumidores como a productores. En ese marco, Sturzenegger planteó que el caso de la yerba mate muestra el impacto de quitar controles sobre una actividad con fuerte presencia en los hogares argentinos.
El cuestionamiento al Instituto Nacional de la Yerba Mate
Sturzenegger afirmó que el mercado yerbatero ya era competitivo y cuestionó que el Estado interviniera en la definición de precios. «Con una industria totalmente competitiva ¿qué hace el Gobierno? A mí me explicaron que si tengo un monopolio tengo que tratar de hacerlo competitivo y no que si tengo un mercado competitivo lo hago monopólico», señaló. Con esa frase, apuntó contra el esquema que, según su mirada, regía antes del DNU 70.
El ministro sostuvo que el INYM tenía como una de sus principales funciones fijar el precio de la yerba. «Entonces se sentaban todos los productores y fijaban el precio», afirmó. Según explicó, Milei le quitó al organismo esa potestad mediante el decreto de desregulación y, desde entonces, el valor del producto cayó de manera significativa.
«El precio cayó a la mitad»
El funcionario aseguró que la eliminación de los controles tuvo un efecto directo sobre los consumidores. «Javier Milei, con el DNU 70, le sacó al Instituto Nacional de la Yerba Mate la potestad de fijar el precio y el precio cayó a la mitad», sostuvo. Para Sturzenegger, ese resultado permitió demostrar que la intervención estatal encarecía el producto.
En esa línea, afirmó que el organismo duplicaba el precio que pagaban millones de argentinos. «Ahora, pudimos ver que lo que hacía ese instituto era duplicar el precio de la yerba que pagan 47 millones de argentinos, el 96% de las familias argentinas», indicó. El ministro también remarcó que se trata de uno de los productos con mayor penetración en el mercado interno.
Producción, exportaciones y nuevas oportunidades
Sturzenegger reconoció que los cambios pueden generar tensiones dentro de la cadena yerbatera. Sin embargo, sostuvo que el sector debe concentrarse en crecer y aprovechar su llegada masiva al consumo interno. «Hay pocos productos en el país que lo vendan al 96% de las familias», remarcó.
El ministro planteó que durante años la discusión estuvo centrada en el precio doméstico y no en el potencial de expansión. Según su mirada, la desregulación permitió liberar una capacidad que estaba limitada por restricciones previas. «Ahora tenemos récord de producción», afirmó, y agregó que también se registran niveles récord de exportaciones.
La respuesta oficial en redes
Las declaraciones del ministro fueron replicadas por la Oficina de Respuesta Oficial en la red social X. Desde allí, el Gobierno reforzó el mensaje sobre los resultados de la desregulación en el mercado yerbatero. La publicación sostuvo que el INYM duplicaba el precio que pagaban los consumidores y que la eliminación de sus facultades permitió aumentar producción y exportaciones.
El mensaje oficial también recuperó la proyección de Sturzenegger sobre el futuro de la actividad. El funcionario consideró que la industria de la yerba podría cambiar de manera profunda en los próximos años. «Creo que en 10 años, cuando miremos la industria de la yerba, va a ser irreconocible», sostuvo.
Críticas a otros organismos
En el mismo planteo, el Gobierno extendió sus cuestionamientos a otros organismos estatales, como el Instituto Nacional de Tecnología Industrial. Sturzenegger criticó los trámites que enfrentaban algunos sectores productivos para obtener certificaciones. Según dijo, esos procedimientos podían demorar entre uno y dos años y terminaban funcionando como una traba para llevar productos al mercado.
El ministro incluso ironizó con el nombre del organismo. «El nombre oficial de INTI es el Instituto Nacional de Tecnología Industrial. Sí, y el nombre que uso yo es “Instituto Nacional de Trabas Industriales”», afirmó. Con ese ejemplo, volvió a defender la reducción de regulaciones como una herramienta para bajar costos, acelerar procesos y ampliar la actividad económica.