La Secretaría de Finanzas completó a finales de febrero la primera colocación del nuevo bono en dólares AO27, con una adjudicación total de USD 250 millones en dos rondas: USD 150 millones el miércoles y USD 100 millones adicionales en la segunda adhesión. En esta última instancia, la demanda superó con holgura el cupo disponible y obligó a aplicar un prorrateo del 28,74%, lo que implicó que por cada cinco dólares ofrecidos por los inversores, se asignó aproximadamente uno. De esta manera, la cartera encabezada por Luis Caputo avanza en una nueva jugada financiera.

El instrumento, denominado “Hard Dólar” y con vencimiento el 29 de octubre de 2027, forma parte de la estrategia del Ministerio de Economía para sumar financiamiento en moneda extranjera en el mercado local, en un contexto de necesidades de caja y con el foco puesto en los vencimientos de julio, estimados en USD 4.200 millones.

Cómo fue la licitación y qué tasa consiguió el Tesoro

Según los datos oficiales, en la segunda adhesión —realizada este jueves— se presentaron ofertas por USD 348 millones, pero el Gobierno adjudicó el máximo previsto para esa ronda: USD 100 millones. Con eso, la colocación inaugural cerró en USD 250 millones, el tope contemplado entre la primera adjudicación y la ampliación posterior.

La operación se realizó a una TIREA de 5,89% y una TNA de 5,74%, tasas que el equipo económico destacó por ubicarse por debajo de las proyecciones previas del mercado, que se movían cerca del 7% para una colocación de estas características. La lectura oficial fue que el resultado reflejó una alta disposición de los participantes a posicionarse en instrumentos nominados en dólares.

Quiénes compraron y qué mostró el prorrateo

La licitación contó con participación de bancos, fondos comunes de inversión y otros actores financieros, con propuestas que excedieron el monto habilitado. El prorrateo del 28,74% dejó a muchos interesados con una fracción de los títulos solicitados, un dato que, en la práctica, exhibió el nivel de interés por el bono.

En el mercado, el prorrateo se interpretó como señal de demanda concentrada en un activo “duro” dentro del menú local. A la vez, mostró que el Tesoro mantuvo una postura conservadora en el monto adjudicado, aun frente al volumen ofrecido por los inversores.

El plan: licitaciones quincenales y meta de USD 2.000 millones

El AO27 no se limita a una operación puntual. Economía prevé una secuencia de licitaciones quincenales combinadas con las de deuda en pesos, con un esquema de cupo máximo de USD 250 millones por licitación y un objetivo total de USD 2.000 millones.

Bajo ese diseño, el Gobierno necesitaría completar ocho colocaciones del mismo tenor para alcanzar la meta. La próxima licitación fue fijada para dentro de 15 días, el 12 de marzo. En el sector financiero, algunos análisis plantean que el cronograma busca sumar divisas en la antesala de los compromisos de mitad de año.

Contexto financiero y lectura del Gobierno

La colocación se dio en un escenario donde el oficialismo busca sostener opciones de financiamiento y, al mismo tiempo, ofrecer una alternativa de ahorro y cobertura en moneda dura. También se produjo con un telón de fondo de mayor cautela financiera, luego de movimientos del riesgo país en las últimas jornadas.

Para el equipo económico, la tasa obtenida y el nivel de demanda funcionaron como una señal favorable sobre el apetito por instrumentos en dólares emitidos localmente. En adelante, el desempeño de esta estrategia quedará atado a la evolución de variables macroeconómicas y a la continuidad del interés de los inversores en futuras licitaciones.