El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que en febrero una familia tipo necesitó $1.057.923 en el Gran Buenos Aires (GBA) para no ser considerada pobre. Tanto la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que mide el umbral de indigencia, como la Canasta Básica Total (CBT), que marca la línea de pobreza, mostraron una importante aceleración respecto al mes anterior.

La Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó 3,2%, la variación más alta desde mayo de 2024, impulsada principalmente por la suba en la categoría carnes y derivados, que tuvo un fuerte impacto en la inflación general de febrero. Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT) subió 2,3%, marcando su mayor alza desde octubre de 2024.

De esta manera, el valor de la CBT alcanzó los $1.057.923, monto mínimo que una familia tipo necesita para no ser considerada pobre. En tanto, la CBA llegó a $468.108, lo que implica que los hogares con ingresos por debajo de esa cifra son considerados indigentes.

En términos interanuales, ambas canastas presentaron aumentos por debajo de la inflación general. La CBT aumentó un 53,1% entre febrero de 2024 y el mismo mes de 2025, mientras que la CBA avanzó un 45% en ese mismo período. En contraste, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) interanual alcanzó el 66,9%.

Inflación de febrero y su impacto en las canastas

El INDEC informó que la inflación de febrero fue del 2,4%, con un fuerte impulso del rubro alimentos y bebidas, debido al aumento de la carne, que tiene un peso significativo en la medición del IPC. En los dos primeros meses del año, los precios acumularon un alza del 4,7%. «La división que registró la mayor incidencia en todas las regiones fue Alimentos y bebidas no alcohólicas (3,2%). Por los aumentos en Carnes y derivados», destacó el organismo.

No obstante, la categoría que más subió fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un incremento del 3,7%, impulsado por los aumentos en alquileres y tarifas de servicios públicos. En contraste, las divisiones con menores incrementos fueron Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,0%) y Prendas de vestir y calzado (0,4%).

El IPC Núcleo, que no incluye precios estacionales ni regulados, avanzó un 2,9%, mientras que los precios regulados subieron 2,3% y los estacionales cayeron 0,8%. El impacto de las tarifas en la inflación sigue siendo relevante. A nivel país, la suba en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue del 3,7%, con un 3,1% en el Gran Buenos Aires. Sin embargo, alcanzó picos del 5,8% en Cuyo y 7,2% en la Patagonia.

Proyecciones de inflación para los próximos meses

El último REM, publicado por el Banco Central (BCRA), proyectaba una inflación del 2,3% para febrero y del 2,2% para marzo. Lo que implicó un ajuste al alza de 0,2 puntos porcentuales respecto a la medición anterior. Por primera vez durante la administración de Javier Milei, el REM registró una proyección de inflación mayor para los meses siguientes.

«Para los próximos meses se esperan senderos descendentes de inflación mensual tanto para el IPC general como para el componente núcleo», señala el informe. De acuerdo con estas proyecciones, la inflación en abril se ubicaría en 1,9%, con un descenso progresivo que la llevaría hasta 1,5% en agosto.

A pesar de la desaceleración esperada, el aumento en el costo de vida sigue impactando en el poder adquisitivo de los hogares. Especialmente, en alimentos y servicios básicos, lo que mantiene la presión sobre la capacidad de compra de las familias en situación de vulnerabilidad.