Argentina volvió a denunciar ante la OEA la desaparición del gendarme Nahuel Gallo y pidió una inspección de la CIDH a Venezuela
El Gobierno argentino denunció nuevamente ante la Organización de Estados Americanos (OEA) la desaparición forzada del gendarme Nahuel Gallo, detenido ilegalmente en diciembre de 2024 por el régimen de Nicolás Maduro. El embajador argentino ante el organismo, Carlos Bernardo Cherniak, exigió su liberación y respaldó una visita “in situ” de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) al centro de detención El Helicoide, donde se registraron múltiples denuncias de torturas y violaciones a los derechos humanos.
Durante su exposición en el plenario del organismo, Cherniak recordó que Gallo fue arrestado el 8 de diciembre de 2024. Cuando intentaba ingresar a Venezuela desde Colombia a través del Puente Internacional Francisco de Paula Santander, en el estado Táchira. Desde entonces, no se registraron noticias oficiales sobre su paradero.
“El caso de Venezuela se ha convertido en un ejemplo emblemático de cómo se encuentran amenazados los cuatro pilares fundamentales de la OEA: democracia, derechos humanos, seguridad y desarrollo”, advirtió el embajador.
“No podemos quedarnos en silencio”
Cherniak calificó la desaparición de Gallo como un crimen de lesa humanidad y remarcó que las detenciones arbitrarias “se transforman en desapariciones forzadas cuando no hay garantías ni información sobre el paradero de las personas detenidas”.
“¿Nos vamos a quedar en silencio frente a una dictadura que secuestra y desaparece ciudadanos de nuestros países, tanto venezolanos como no venezolanos? Nuestro país tiene una trayectoria sólida en la defensa de la Convención Internacional contra la Desaparición Forzada”, expresó.
El diplomático también apoyó las gestiones de la CIDH para ingresar a Venezuela. “Si el régimen de Maduro no tiene nada que esconder, debería permitir la inspección del organismo. Las pruebas ya son irrefutables”.
Un reclamo sin respuesta
El embajador argentino insistió en que el caso Gallo trasciende las diferencias ideológicas. “El problema de Venezuela no es de derecha o de izquierda, es una cuestión humanitaria que afecta los pilares de esta organización. La OEA no puede naturalizar lo que no puede ser naturalizado”, señaló.
La denuncia de Argentina se suma a las advertencias internacionales sobre el funcionamiento del sistema penitenciario venezolano. Y las detenciones ilegales en centros como El Helicoide, dependiente del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN). El cual es considerado un espacio de represión política.
El caso Nahuel Gallo
Gallo, cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina, es oriundo de Catamarca y forma parte del Escuadrón 27 de Uspallata, en Mendoza. Había viajado con licencia y autorización oficial a Venezuela para visitar a su pareja e hijo.
Según el testimonio de su esposa, ciudadana venezolana residente en Argentina, el gendarme fue detenido tras una segunda entrevista en Migraciones, donde revisaron su teléfono celular. Cree que algunos mensajes críticos hacia el gobierno venezolano pudieron motivar su arresto.
El traslado y el silencio
De acuerdo con el relato de la mujer, Gallo fue trasladado desde San Cristóbal a Caracas por agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), una fuerza señalada por múltiples violaciones a los derechos humanos. Desde entonces, no hubo información oficial sobre su estado ni sobre el proceso judicial que enfrenta.
Cherniak concluyó su intervención ante la OEA recordando que el caso Gallo “representa a todos los desaparecidos venezolanos y extranjeros que siguen esperando justicia”. Y reafirmó que la Argentina “no dejará de reclamar su aparición con vida”.