El argentino que venció a 144 brasileños y ganó el «Armageddon», la carrera más rápida de Sudamérica
Alejandro “Pájaro” Lucas hizo historia en el automovilismo regional al convertirse en el primer extranjero en consagrarse campeón del Armageddon, la competencia de aceleración más vertiginosa de Sudamérica. Con un auto preparado en Argentina y frente a 144 pilotos locales, el corredor oriundo de San Martín se impuso en Porto Alegre y se llevó el trofeo, un cheque de 140.000 reales (unos 25 mil dólares) y la ovación de 80 mil personas.
La competencia, conocida como la más rápida del continente, se desarrolla dos veces al año en Brasil bajo un formato eliminatorio: 150 vehículos participan de duelos directos sobre una pista de 200 metros, en los que se alcanzan velocidades de hasta 250 km/h en menos de cinco segundos. Es un evento extremo, donde cada error deja fuera de carrera.
“Gané ocho tiradas para llegar a la final. Es mata-mata, como dicen ellos. Perdés y quedás afuera”, explicó el campeón, que compitió al mando de un Volkswagen Gol Trend 4×4 con motor turbo de 1.500 caballos de fuerza, preparado especialmente para este evento.
Lucas no viajó solo. Junto a él participaron otros cuatro autos argentinos: tres desde Buenos Aires y uno desde Choele Choel, Río Negro. Otro compatriota, Nicolás Viturro, alcanzó las semifinales y finalizó cuarto.
Pasión, esfuerzo y un sueño cumplido
Detrás de la hazaña, hay una historia de dedicación. El “Pájaro” tiene una empresa de transporte, pero todo su tiempo libre lo destina a su pasión por los “fierros”. “Soy un enfermo de esto”, admitió. En su juventud corrió un par de años, pero por problemas económicos tuvo que alejarse. Recién en 2013 volvió a las pistas con la idea de crear un auto competitivo. Hoy, ese vehículo —que afirma vale lo mismo que dos departamentos— lo convirtió en leyenda.
“La pista estaba muy húmeda por la lluvia, todo eso medio que ayudó”, reconoció con humildad. Pero también destacó que no hay secretos: “Tenés que tener el auto, suerte en el sorteo, que no se rompa nada y andar bien”.
Si bien el triunfo dejó la puerta abierta para que el Armageddon se celebre en suelo argentino, Lucas se mostró cauto: “Acá es más amateur. Se necesitaría un campo asfaltado lejos de zonas urbanas, mucha inversión y varios metros más para el frenado. No es fácil”.
A pesar de las dificultades, el campeón confirmó que los organizadores brasileños planean sumar corredores de Paraguay y Uruguay en la próxima edición, y que incluso están interesados en competir en Argentina. “Saben que tenemos autos rápidos, pero les dolió que les ganemos”, bromeó.
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La victoria de Lucas no solo fue un logro deportivo, sino también un símbolo del talento y la pasión con la que muchos argentinos viven el automovilismo. Con un equipo propio, esfuerzo familiar y una mentalidad ganadora, el “Pájaro” le demostró a todo un país —y a un público exigente— que los sueños se alcanzan a fondo y sin levantar el pie del acelerador.