La vuelta de página será abrupta, como nunca antes en la historia de los mundiales. La última jornada del fútbol europeo se solapa con el comienzo del primer Mundial que se disputará entre noviembre y diciembre. A una semana de la apertura entre Qatar y Ecuador, muchos de los futbolistas siguen poniendo el cuerpo por sus clubes. Y entre ellos, hay numerosos argentinos del seleccionado de Lionel Scaloni.

El temor por las lesiones se agranda. Lo que en un principio parecía un beneficio para los jugadores, en el sentido de que llegarían al Mundial con menos de media temporada sobre las piernas, queda muy relativizado por la intensidad de los calendarios. Sumado al transbordo inmediato de la competencia de clubes, a la de los seleccionados.

En un encuentro reciente con periodistas de distintos medios europeos, Didier Deschamps, que dirigirá su tercer mundial consecutivo al frente de Francia, fue muy claro: “No hay preparación. En Brasil, tuvimos 28 días; para Rusia, 24, y ahora tendremos una semana. Desde un punto de vista deportivo no es razonable. En el plano físico, los jugadores deberían estar menos cansados que en junio, pero por otra parte, desde agosto el calendario se ha sobrecargado. Hay muchos más lesionados que de costumbre”.

Obviamente, los jugadores del seleccionado argentino no escapan a este contexto. Entre este sábado y domingo, varios están cerrando en sus clubes este primer tramo de la temporada, antes de ponerse a las órdenes de Scaloni a partir del lunes. El plantel de 26 futbolistas tendrá un primer punto de encuentro en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos.