La literatura, con su poder para transportar mentes a mundos desconocidos y despertar la imaginación, se erige como un pilar fundamental en la vida de las personas, y su impacto es particularmente significativo en los primeros años de la infancia. En esta etapa crucial, la narrativa no solo entretiene, sino que también moldea las percepciones y construye los cimientos del pensamiento crítico. La provincia de Tucumán tiene una riqueza cultural no deja de sorprendernos. Que revela un tejido literario diverso y vibrante que nutre las mentes jóvenes, con relatos que trascienden el tiempo y el espacio. En este contexto, la literatura se convierte en un vehículo de conexión entre generaciones, ofreciendo a los niños tucumanos la oportunidad de explorar no solo su propia identidad, sino también la vastedad del mundo que los rodea.

En esta ocasión, mañana jueves 28 de diciembre, a las 19 horas, se hará la presentación del libro «El Mundo Gamer de Eric». La celebración tendrá lugar en la Casa de la Cultura Ángel Leiva, en calle Belgrano 302, en la ciudad de Simoca. La agradable sorpresa será que el autor es un niño, Juan Ignacio Valenzuela, de 7 años. El pequeño realizará la presentación acompañado de la profesora Verónica Albornoz. Desde VOVE Tucumán, se dialogó en exclusiva con la madre de Juan Ignacio, Graciela Lazarte. «Él empezó a leer a los casi 4 años de edad. Siempre le leíamos libros juntos, le llamaba mucho la atención. Así repasábamos varios cuentos en una noche. Una vez que empezó no paró y ya él elegía los autores. Y en el jardín siempre le leía a sus compañeritos , o en los actos importantes de la escuela».

«El me decía que le gustaría escribir alguna vez. Quería poder contar una historia para que todos los niños se imaginen que están viviendo lo que él escribe«, detalla emocionada su mamá. «‘El Mundo Gamer de Eric’ trata de como el protagonista y su padrino recorren distintas aventuras pasando por diversos videojuegos. Le llevó dos semanas terminar la historia: escribía un rato, después yo le trascribía lo que me iba diciendo y tratábamos de darle un hilo conductor al cuento».

El desafío de encontrar una editorial

«Una vez que terminó la historia, le iba a hacer imprimir nada más. Entonces él me dijo: ¿Mamá cómo vas a hacer mí libro? Ahí me quedé pensando, y es que él me pedía un libro de verdad. Entonces empecé a buscar editoriales que quieran hacerlo. Ese fue un gran desafío, mandaba los borradores a todos lados , pero me decían ‘no hacemos ese tipo de libros’; o pedían más páginas, imágenes, etc. Hasta que al fin pudimos dar con una que se adecuo a nuestras necesidades», relata Lazarte. La editorial elegida fue Autores Argentina.

«Otro de los desafíos fue la ilustración. Nos costó encontrar alguien que realice los dibujos, y ahí quiero agradecer a Julieta Arroyo. A quien apenas le mandé un mensaje nos dio una mano tremenda. Las ilustraciones del libro son todas de ella«, detalla la mamá de Juan Ignacio.

«Juani no dimensiona todo este universo y creo que tanto el papá como yo tampoco lo hacemos. Nosotros solo pensábamos en poder lograr su sueño. Como papás, junto con su hermanito Valentín estamos muy orgullosos de ver sus frutos hoy. Juani escribió la historia cuando tenía 6 años, comenzando el primer grado».

En conclusión, la importancia del talento joven y la asombrosa capacidad de imaginación de los niños es un tesoro. Estas jóvenes mentes creativas, como la de Juan Ignacio Valenzuela, no solo representan el futuro de nuestra cultura, sino que también son la fuente inagotable de innovación y visión que alimentará las páginas de la literatura por venir. Estos niños son los arquitectos de los mundos por descubrir y los narradores de historias que resonarán a lo largo del tiempo.