En la noche del sábado, una mujer de 58 años mató a un ladrón que entró a robarle. Según sus palabras, lo hizo para defender a su madre de 86 años. El hecho sucedió en Córdoba, en la casa que compartían ambas. Fuentes judiciales indicaron que la mujer está libre y que por el momento seguirá en la misma condición. «No se la imputó en la causa», explicó el fiscal Guillermo Monti.

Por ahora, la causa se encuentra en etapa de investigación. «Estamos aguardando el resultado de las pericias y la recolección del resto de los elementos de prueba«, dijo el representante del Ministerio Público Fiscal (MPF). Cabe destacar que, según confirmó el fiscal, la mujer de 58 años que disparó estaba legalmente habilitada para tener un arma. Por otro lado, los investigadores buscan dar con todos los que participaron en el hecho. Falta un delincuente que sigue prófugo y es intensamente buscado por la Policía de Córdoba.

Dramático audio de la mujer

“Por favor, ¿viene el móvil? Quisieron robarme, les disparé y creo que maté a uno, le di en la cabeza. Eran dos tipos, por favor vengan”. La voz venía de un mensaje de audio que había enviado una mujer que vivía en una estancia ubicada en el paraje Los Molles. El trágico episodio ocurrió el sábado por la noche, pasadas las 21:30 horas, cuando ambas estaban dentro de su propiedad. La más joven de las dos, de 58 años, trabajaba en un “taller de arte” que tenía adentro de su propiedad, cuando escuchó el grito del ladrón que le apuntó con un arma.

Mientras la amenazaban de muerte y la obligaban a buscar dinero, observó que también tenían amenazada a su madre. El trato para con ella era el mismo, le gritaban y le insistían con que les dieran plata. Según fuentes policiales, la dueña de la casa les entregó todos los ahorros que tenían en el lugar: $100.000 y USD300.

Con el robo consumado, los ladrones escaparon por la puerta delantera y la mujer buscó una pistola Taurus 9 milímetros que estaba debajo de la mesa del comedor y comenzó a dispararles. Cuando los efectivos policiales llegaron, encontraron dos vainas servidas calibre 9 milímetros y un revólver calibre 22, que habría sido empuñado por el ladrón que murió apenas la bala le impactó en la cabeza.