Los demócratas se quedaron con el control del Congreso de Estados Unidos: la reacción de Trump tras la derrota
La relación entre la Casa Blanca y el Congreso estadounidense entrará en una nueva etapa después de que el Partido Demócrata consiguiera la mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes. El resultado de las elecciones del martes representa un revés para Donald Trump, que deberá afrontar los últimos dos años de su mandato con una oposición fortalecida y capacidad para intervenir en la agenda legislativa.
El avance demócrata se extendió incluso a estados que históricamente respaldaron al Partido Republicano. El coste de vida, los aranceles y la guerra contra Irán estuvieron entre los factores que marcaron el descontento de los votantes, en un escenario atravesado por el aumento de los precios del combustible.
Los resultados que cambiaron el mapa político
La recuperación del Senado se consolidó con triunfos en Kansas e Iowa, que se sumaron a las victorias obtenidas en Texas, Carolina del Sur, Carolina del Norte y Ohio. En Maine, el ex leñador Troy Jackson derrotó a la republicana Susan Collins y le quitó a su partido el séptimo escaño en la Cámara alta.
Kansas también dejó un resultado histórico: el pastor metodista Adam Hamilton se convirtió en el primer demócrata elegido senador por ese estado conservador desde 1932. En Iowa, en tanto, el partido alcanzó una victoria que no conseguía desde 2008. Además, logró conservar bancas relevantes, como la de Jon Ossoff en Georgia y una que estaba vacante en Nuevo Hampshire.
En Texas, James Talarico celebró su triunfo en la disputa por un lugar en el Senado y aseguró que había derrotado a “Goliat”. En ese mismo estado, Gina Hinojosa venció al gobernador republicano Greg Abbott y terminó con décadas de dominio de ese partido en la gobernación.
La Cámara de Representantes también registró un avance opositor en distritos de Pensilvania, Kentucky, Arizona, Carolina del Norte y Nueva Jersey. Varios de los territorios que cambiaron de partido habían respaldado con comodidad a Trump en las presidenciales de 2024.
Uno de los resultados destacados se produjo en Indiana, donde JD Ford derrotó a la congresista republicana Victoria Spartz en un distrito que dos años antes había dado una ventaja de 17 puntos al actual presidente. Georgia también eligió a Keisha Lance Bottoms, exalcaldesa de Atlanta, como gobernadora y primera mujer negra en ocupar ese cargo en la historia del estado.
Los republicanos, por su parte, consiguieron victorias en Florida. Byron Donalds, candidato respaldado por Trump, ganó la gobernación y se convirtió en el primer gobernador negro del estado. Ashley Moody también retuvo su banca en el Senado, aunque atravesó una contienda más ajustada de lo previsto frente a los demócratas.
Qué podrá hacer la oposición en el Congreso
La nueva distribución de fuerzas le dará al Partido Demócrata herramientas para condicionar las decisiones del Gobierno. Su mayoría permitirá bloquear proyectos legislativos, frenar nombramientos de jueces y funcionarios e impulsar investigaciones parlamentarias sobre distintas áreas de la administración.
Entre los temas que podrían quedar bajo revisión aparecen la guerra contra Irán, la aplicación de las políticas migratorias y las denuncias de corrupción que involucran a integrantes del Gobierno. Robert Garcia, quien estará al frente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, anticipó el tono de la oposición con un mensaje dirigido a los republicanos: “Contraten abogados”.
Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara baja, también celebró el resultado y sostuvo que el movimiento político de Trump, conocido como MAGA, está “en fuga de costa a costa”. Con el inicio de las sesiones del nuevo Congreso en enero, Jeffries podría convertirse en el primer presidente negro de la Cámara de Representantes.
La reacción de Trump tras la derrota
El presidente adoptó inicialmente un tono conciliador y aseguró a The New York Times que estaba “absolutamente dispuesto” a aceptar los resultados. En una entrevista con Fox News, también reconoció el desempeño de sus adversarios: “Creo que los demócratas hicieron un buen trabajo, de verdad lo creo. Lucharon con ahínco”.
Trump intentó separar su figura del resultado electoral y afirmó que no lo consideraba “un ataque personal”. Sin embargo, reconoció que la guerra contra Irán contribuyó a la derrota republicana, aunque volvió a defender la campaña militar. También mencionó la posibilidad de encontrar puntos de acuerdo con los demócratas en materia migratoria.
Horas después, el mandatario retomó sus cuestionamientos y sostuvo en redes sociales que su partido habría ganado “por goleada” si él hubiera sido candidato. Durante la campaña, había pedido a sus seguidores que votaran como si su nombre estuviera en las papeletas.
Además, advirtió que podría utilizar el veto presidencial contra las leyes que apruebe el Congreso con mayoría demócrata. Para reforzar ese mensaje, publicó una fotografía de una gorra roja de béisbol con una sola palabra: “VETO”.