Una investigación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) encontró que la carne de novillos alimentados con remolacha forrajera presenta más del doble de ácidos grasos omega-3 que la obtenida de animales terminados con una dieta a base de maíz. El trabajo se realizó en los valles irrigados de la Norpatagonia y permitió identificar diferencias en la composición de las grasas, vinculadas con indicadores de salud cardiovascular. Los investigadores también destacaron que esta alternativa puede reducir los costos de engorde y facilitar la producción ganadera durante el invierno.

El estudio fue desarrollado por especialistas de la Agencia de Extensión Rural Valle Medio, la Estación Experimental Valle Inferior y el Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA. En los laboratorios de Castelar se analizaron muestras de carne de novillos alimentados con remolacha mediante pastoreo directo y de otros terminados a corral con una dieta basada en maíz. Los resultados mostraron una calidad comparable a la de los sistemas pastoriles tradicionales, aunque con algunas diferencias en el color y la firmeza.

La carne presentó un perfil de grasas más favorable

La principal diferencia apareció en la concentración de ácidos grasos omega-3, que fue más del doble en los animales alimentados con remolacha. Además, la relación entre omega-6 y omega-3 resultó inferior a 3, frente a valores superiores a 5 en los novillos terminados con maíz. Según explicó Verónica Favere, investigadora del INTA Patagonia, estos ácidos grasos tienen propiedades asociadas con la salud cardiovascular y la regulación de procesos inflamatorios.

Los análisis también mostraron diferencias en los índices de trombogenicidad y aterogenicidad, utilizados para evaluar el potencial efecto de las grasas sobre el sistema cardiovascular. La carne obtenida con remolacha presentó un índice de trombogenicidad más bajo y una tendencia favorable en el indicador relacionado con la aterosclerosis, enfermedad caracterizada por la acumulación de placas en las arterias. Sin embargo, estos resultados corresponden a estimaciones realizadas a partir de la composición de la carne y no demuestran una reducción directa del riesgo de enfermedades en las personas.

En cuanto a sus características físicas, la carne de los novillos alimentados con remolacha presentó una tonalidad más oscura y una tendencia a ser ligeramente más firme. María Gabriela Garcilazo, investigadora del INTA Valle Inferior del Río Negro, explicó que estas diferencias son habituales en sistemas de pastoreo y no representan necesariamente defectos de calidad. Los dos tratamientos se mantuvieron dentro de los parámetros de terneza considerados aceptables para los consumidores.

Una alternativa para producir carne durante el invierno

La remolacha forrajera también presenta ventajas productivas para los establecimientos ganaderos de Río Negro y Neuquén. Su aprovechamiento mediante pastoreo directo durante el otoño y el invierno permite alimentar a los animales cuando disminuye la disponibilidad de otros recursos forrajeros. Según el INTA, este sistema ofrece altos rendimientos por hectárea y costos de terminación inferiores a los de una dieta a corral basada en maíz.

Gabriela Grigioni, investigadora del Instituto de Tecnología de Alimentos, destacó que los resultados permiten identificar una alternativa para obtener carne con una composición de grasas similar a la de los sistemas pastoriles. El aprovechamiento del cultivo también evitaría trasladar animales hacia otras regiones durante los períodos de menor disponibilidad de alimento. De esta manera, los productores podrían completar el engorde y comercializar la hacienda dentro de la propia región.

Las especialistas aclararon que los resultados corresponden a una primera exploración y que todavía se necesitan nuevas evaluaciones. Los estudios deberán profundizar tanto en las características de la carne como en las condiciones productivas necesarias para extender este sistema de alimentación. El INTA considera que los datos obtenidos ofrecen una base para continuar investigando el uso de la remolacha forrajera en la ganadería regional.