Condenan a 10 años de prisión a Santiago Budini por la muerte de Federico Toledo
El juicio por la muerte de Federico Toledo terminó este miércoles con una condena de 10 años de prisión para Santiago Leonel Budini, de 23 años. La jueza Isolina Apás Pérez de Nucci lo declaró autor penalmente responsable de homicidio simple con dolo eventual, en concurso real con lesiones graves, y ordenó su inmediato traslado a una unidad penitenciaria.
Toledo tenía 20 años y murió durante la madrugada del 20 de septiembre de 2025, luego de recibir un golpe en el rostro frente al local bailable “Howard’s”. En el mismo episodio resultó gravemente herido su amigo Mateo Martí, quien había sido agredido previamente.
El debate oral y público se extendió durante dos semanas y permitió reconstruir lo sucedido cerca de las 6 de la mañana, cuando Toledo y sus amigos se encontraban en las inmediaciones de una parada de colectivos de avenida Sarmiento al 1200. La investigación estuvo a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios II, dirigida por Carlos Sale, mientras que el auxiliar de fiscal Miguel Fernández intervino durante el juicio.
La Fiscalía había pedido una pena de 10 años de prisión, mientras que las querellas solicitaron 15 años y adhirieron a la teoría del caso presentada por el Ministerio Público Fiscal. Durante los alegatos, Fernández sostuvo que la muerte no había sido producto de un accidente, sino de una conducta en la que Budini habría asumido el riesgo de provocar un resultado lesivo.
El golpe que terminó con la vida de Toledo
Según la acusación presentada durante el debate, Budini comenzó una agresión contra Martí y le provocó varias lesiones. Entre ellas se registraron una fractura de nariz, una fractura de la pared anterior del seno maxilar derecho y una desviación del tabique nasal.
Después de esa agresión, Budini golpeó de manera repentina a Toledo en el rostro. El impacto le provocó un traumatismo encefalocraneano grave que derivó en un paro cardiorrespiratorio central y posteriormente en su muerte en el lugar.
Uno de los elementos considerados por la Fiscalía fueron las imágenes de las cámaras de seguridad analizadas durante el juicio. De acuerdo con la acusación, Toledo estaba desprevenido y no había protagonizado una provocación previa antes de recibir el golpe.
La Fiscalía también puso el foco en los conocimientos de Budini en disciplinas de combate. Durante su alegato, Fernández mencionó su experiencia en boxeo, taekwondo, MMA y Jiu-Jitsu y sostuvo que esos conocimientos le permitían comprender la capacidad lesiva que podía tener un golpe aplicado con determinada técnica y potencia.
La acusación planteó además que el golpe fue dirigido hacia una zona sensible del cuerpo y que las circunstancias en las que se produjo permitían sostener que Budini conocía los riesgos asociados a su conducta. Esa interpretación fue uno de los elementos centrales para sostener la figura de homicidio simple con dolo eventual.
El pedido de disculpas de Budini y el reclamo de la familia
Antes de conocer la sentencia, la jueza permitió que las partes realizaran sus últimas manifestaciones. Budini se dirigió a la familia de Federico y expresó su arrepentimiento por lo ocurrido.
“Pedir disculpas a la familia. De todo corazón estoy arrepentido de todo lo que pasó esa noche. Sé que con esto no alcanza y que el dolor siempre va a estar con ellos. Pero me gustaría que en algún momento, con el tiempo, me puedan perdonar”, manifestó.
El acusado también sostuvo que nunca tuvo intención de lastimar a nadie y calificó el hecho como un accidente. “Esto ha sido un accidente, jamás se me cruzó por la cabeza dañar a nadie. Si pudiera intercambiar lugar con este chico, lo haría”, afirmó.
La madre de Federico también habló antes de la resolución y recordó las distintas relaciones que el joven había construido con su familia y su entorno. “Vengo hoy acá a contar que Federico no solo ha sido el mejor hijo del mundo, sino que también fue hermano, nieto, sobrino, amigo, primo, padrino, un buen estudiante a quien pude acompañar”, expresó.
La mujer destacó además el orgullo que sentía por su hijo y su vínculo con sus dos hermanas menores. “Mi hijo es el hombre por el que más orgullo y admiración siento”, sostuvo.
En otro tramo de su intervención, señaló que el dolor por la muerte de Federico “jamás va a sanar” y cuestionó la decisión que, según su postura, tomó Budini aquella madrugada. “Cuando uno toma una decisión, esa decisión tiene consecuencia. Y hace once meses un infeliz decidió tomar una decisión consciente”, manifestó.
La madre de Toledo también reclamó que la pena guardara relación con la gravedad de lo sucedido. “Si ha tomado esta persona una decisión de tal magnitud, yo espero que la consecuencia tenga tal magnitud”, afirmó antes de cerrar su intervención con una frase dirigida al tribunal: “Confío en la Justicia”.
Por qué la jueza condenó a Budini por dolo eventual
Luego de escuchar las palabras finales, Apás Pérez de Nucci pasó a un cuarto intermedio y posteriormente dio a conocer los fundamentos de su decisión durante una exposición que se extendió por más de tres horas. La magistrada puso especial atención en la forma en que se produjo el golpe y en el estado de indefensión de Toledo.
Para la jueza, el hecho de que la víctima no hubiera advertido la agresión fue determinante para valorar la conducta del acusado. Según explicó durante los fundamentos, el factor sorpresa incrementó la gravedad del ataque y las consecuencias que podía generar.
La magistrada también vinculó esa circunstancia con los conocimientos que Budini había adquirido a través de la práctica de disciplinas de combate. En ese contexto, sostuvo que el acusado sabía cómo golpear y que decidió hacerlo contra una persona que no estaba preparada para defenderse.
Apás Pérez de Nucci consideró que no se trató de una situación de enfrentamiento entre dos personas que conocían y anticipaban los movimientos del otro. La jueza remarcó que Toledo fue golpeado cuando no esperaba la agresión y que cayó al pavimento luego del impacto.
Con esos argumentos, la magistrada condenó a Budini a 10 años de prisión por homicidio simple con dolo eventual, en concurso real con lesiones graves. Una vez finalizada la lectura de la sentencia, dispuso su inmediato traslado a la unidad penitenciaria correspondiente.
