Running, pádel y bicicleta: crecen los encuentros deportivos para conocer gente fuera de las aplicaciones
Las actividades deportivas grupales comenzaron a ganar espacio como una alternativa para quienes buscan ampliar su círculo social sin depender de las aplicaciones de citas. Propuestas vinculadas con el running, el pádel y el ciclismo combinan ejercicio, juegos y dinámicas destinadas a facilitar las conversaciones entre personas que no se conocen. El objetivo no siempre es formar pareja: muchos participantes también buscan amistades, compañeros de entrenamiento o nuevos grupos de pertenencia.
El crecimiento de estos encuentros coincide con cierto desgaste en el uso de las plataformas digitales. Un estudio publicado en 2025 en Computers in Human Behavior Reports analizó cómo la acumulación de experiencias frustrantes, como la falta de respuestas, los pocos matches o el ghosting, puede reducir el interés por continuar utilizando esas aplicaciones. Frente a esa dinámica, el deporte ofrece una actividad compartida desde el comienzo y disminuye la presión asociada con una primera cita tradicional.
Juegos, pulseras y conversaciones sobre ruedas
La comunidad Bicipiantes organiza una propuesta denominada «Tinder Bike», destinada principalmente a personas de entre 40 y 55 años. Los encuentros comienzan con juegos para romper el hielo y continúan con un recorrido por Parque Saavedra. Durante la salida, una señal indica cuándo los ciclistas deben cambiar de compañero para conversar con diferentes participantes.
«En vez de tener que juntarte en un café con toda la presión de una primera cita, acá venís a andar en bici y la conversación surge sola», explicó Rodrigo Pol, uno de los impulsores de la iniciativa. Según relató, la idea apareció al observar que las salidas grupales facilitaban vínculos espontáneos entre personas que habían llegado sin conocerse. La bicicleta funciona así como una actividad común que evita que todo el encuentro dependa de sostener una conversación.
En el caso de Match Point, la propuesta combina partidos de pádel con desafíos y actividades sociales. Cada edición reúne a unas 60 personas de distintas edades y utiliza pulseras de colores para indicar qué espera cada participante: la roja señala que solo quiere jugar, la amarilla deja abierta la posibilidad de conocer a alguien y la verde expresa interés en un eventual encuentro romántico. Su organizadora, Johana, explicó que también se formaron amistades y contactos laborales.
Comunidades que continúan fuera del entrenamiento
Puesta Punto nació como un grupo de running y luego incorporó entrenamiento funcional, crossfit, desayunos, encuentros posteriores a las prácticas y viajes. Aunque la actividad física continúa como eje, una parte de quienes se suman busca conocer personas y sostener una rutina compartida. Las propuestas fuera del entrenamiento permiten que los vínculos continúen en espacios menos estructurados.
Diego Real, fundador de la comunidad, consideró que estos grupos también ocupan parte del lugar que antes tenían las salidas nocturnas. «Está muy instalado tener una vida saludable y muchas veces la vida nocturna, que antes se usaba para conocer gente, hoy se reemplaza por este tipo de eventos», explicó. La presencia de un grupo puede además funcionar como incentivo para entrenar durante los días en que resulta más difícil mantener la constancia.
Los organizadores coinciden en que el atractivo principal no depende solamente de encontrar pareja. El cansancio, la actividad compartida y la ausencia de una puesta en escena propia de una cita pueden favorecer interacciones más naturales. El deporte se convierte en el punto de partida, mientras cada participante define si el vínculo continúa como amistad, relación afectiva o compañía para futuras actividades.