La agencia internacional Standard & Poor’s mejoró la calificación de la deuda argentina en moneda extranjera a largo plazo. La nota pasó de CCC+ a B-, en una decisión que la firma vinculó con el avance del ajuste fiscal, la acumulación de reservas internacionales y una mejora gradual en la liquidez externa del país.

El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró la decisión a través de su cuenta de X. «Nueva mejora. Clasificaciones a largo plazo de Argentina elevadas a ‘B-’ por S&P», escribió el funcionario. La suba se suma a la mejora que ya había anunciado Fitch Ratings, otra de las principales calificadoras internacionales.

Los motivos detrás de la mejora

En su informe, Standard & Poor’s sostuvo que la perspectiva estable responde a la expectativa de que el Gobierno mantenga el ajuste fiscal. También señaló que el Banco Central de la República Argentina continuará con el proceso de acumulación de reservas internacionales. Según la agencia, esa combinación podría sostener la recuperación económica y ayudar a reducir la inflación.

La calificadora indicó que la nueva nota refleja una menor vulnerabilidad económica y una mejora gradual en la liquidez externa. En ese punto, destacó que la Argentina logró obtener fondos mediante emisiones de bonos en dólares en el mercado local, garantías de organismos oficiales y acuerdos de recompra con bancos internacionales. Para S&P, esos instrumentos ayudaron a cumplir con los pagos de deuda externa comercial.

El reporte también remarcó que la combinación de superávits fiscales y acumulación de reservas fortaleció la posición de liquidez del Estado. Sin embargo, advirtió que todavía persisten desafíos importantes. La agencia señaló que podrían mantenerse tensiones económicas durante los próximos 12 a 18 meses.

Advertencias sobre la economía argentina

Pese a la mejora, Standard & Poor’s aclaró que la Argentina sigue expuesta a riesgos externos e internos. La firma sostuvo que el país continúa siendo vulnerable a «shocks adversos» y que la estabilidad macroeconómica será clave para sostener el programa económico. También advirtió que el historial de inestabilidad y los cambios bruscos de política económica afectan la previsibilidad institucional.

La agencia consideró que el Gobierno debería poder afrontar esos desafíos sin caer en default ni en un canje de deuda bajo estrés, según sus propias definiciones. Además, valoró los avances legislativos impulsados por la administración de Javier Milei, aunque subrayó que la consolidación macroeconómica será decisiva para que esas medidas tengan impacto sostenido.

En materia de crecimiento, S&P proyectó una expansión de 2,7% para 2026 y de alrededor del 3% en los años siguientes. El desempeño, de todos modos, aparece dividido por sectores. La minería, la energía y el agro muestran mejores perspectivas, mientras que otras ramas de la economía enfrentan mayores dificultades.

Inflación, reservas y energía

La calificadora señaló que el ajuste fiscal sostenido y una política monetaria estricta funcionan como el principal ancla del plan económico. Según sus previsiones, la inflación promedio bajaría al 32% en 2026 y se acercaría al 9% hacia 2029. También reconoció que la acumulación de reservas internacionales se aceleró durante 2026.

Entre los factores positivos, Standard & Poor’s destacó el desarrollo de recursos energéticos no convencionales. Según el informe, ese sector podría impulsar el crecimiento y mejorar la balanza de pagos en los próximos años. La agencia también valoró los avances en autonomía del Banco Central, que podrían fortalecer de manera gradual la credibilidad de la política monetaria.

La firma concluyó que la mejora de la calificación equilibra los riesgos económicos persistentes con los resultados fiscales positivos y las medidas orientadas a mejorar la liquidez del Estado. También anticipó que podría volver a subir la nota si la previsibilidad de la política económica facilita el acceso sostenido a financiamiento externo y limita la volatilidad.

El antecedente de Fitch Ratings

La decisión de Standard & Poor’s llegó después de una mejora similar de Fitch Ratings, que también elevó la calificación argentina de CCC+ a B-. En ese caso, la agencia destacó la mejora de los balances fiscales y externos, los avances en reformas económicas y las mejores perspectivas para la acumulación de reservas.

Fitch Ratings también remarcó que la situación externa del país se fortaleció con el crecimiento de las exportaciones energéticas. Según su análisis, la Argentina ganó resiliencia frente a los shocks globales de precios de la energía. De todos modos, advirtió que las reservas netas siguen siendo bajas al compararlas con los pasivos de corto plazo.

La calificadora sostuvo que el equilibrio fiscal continúa como el principal ancla de la política económica. También señaló que los mercados financieros siguen sensibles a los acontecimientos políticos, en especial de cara al escenario electoral de 2027. En ese marco, la mejora de las notas crediticias aparece como una señal favorable, aunque condicionada por la capacidad del Gobierno para sostener el rumbo económico.