El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un nuevo proyecto urbano en Washington que podría sumar un «Paseo Trump» junto al histórico Monumento a Lincoln. La iniciativa contempla una pasarela que conectaría el monumento de mármol dedicado a Abraham Lincoln con el río Potomac. El mandatario presentó la idea desde el Despacho Oval y aseguró que la obra formaría parte de una renovación más amplia del entorno.

«Quieren llamarlo el Paseo Trump», afirmó Trump ante periodistas, aunque luego matizó: «No sé si quiero hacer eso, pero va a ser hermoso». Según explicó, la propuesta recuperaría una idea presente en los planos originales de 1911, que ubicaban la entrada principal hacia la parte posterior del monumento. En la actualidad, esa zona queda separada del río por dos carreteras de varios carriles.

Un nuevo proyecto para Washington

El anuncio se suma al plan de obras públicas que Trump impulsa desde su regreso a la Casa Blanca. Entre las iniciativas figuran la restauración de monumentos, un proyecto de Arco de Triunfo y la construcción de un salón de baile en la Casa Blanca tras el derribo del ala este. También intentó asociar su nombre a distintas instituciones, como el Centro Kennedy para las Artes Escénicas.

La nueva intervención en el Monumento a Lincoln podría convertirse en una de las reformas simbólicas más ambiciosas de su gestión. El sitio es uno de los espacios más visitados de Washington y forma parte del National Mall, donde se concentran algunos de los principales monumentos de la capital estadounidense. La posibilidad de incorporar allí el nombre del mandatario ya abrió una nueva discusión política y patrimonial.

El estanque reflectante y las obras en marcha

Los trabajos para renovar la superficie del Estanque Reflectante, ubicado cerca del monumento, ya concluyeron y comenzaron las tareas para volver a llenarlo de agua. Durante la presentación, Trump mostró por segundo día consecutivo un gráfico titulado «Nuestro estanque es más grande que los rascacielos». Allí comparó la escala del estanque con tres edificios famosos.

El proyecto del estanque dejó fuera de servicio una de las atracciones turísticas más conocidas de Washington durante el período de obras. También fue objeto de cuestionamientos por su costo y por el proceso utilizado para adjudicar el contrato. Aun así, el Gobierno defendió la intervención como parte de una recuperación más amplia del espacio público federal.

Obstáculos judiciales y políticos

Varios de los planes de Trump enfrentan resistencias administrativas, judiciales y políticas. Uno de los reveses más recientes ocurrió con el Centro Kennedy, luego de que un juez ordenara retirar el nombre del mandatario de materiales, letreros, folletos y plataformas digitales. La decisión también impidió cerrar el recinto para avanzar con renovaciones previstas.

El fallo fue dictado por el juez de distrito Christopher Cooper, quien frenó parte del proyecto de remodelación. Desde el Centro Kennedy, la vicepresidenta de relaciones públicas, Roma Daravi, aseguró que la institución cumple la orden judicial mientras evalúa alternativas legales. El objetivo oficial sigue siendo sostener la renovación y reconocer el liderazgo del Presidente.

El salón de baile también genera tensión

El salón de baile proyectado para la Casa Blanca también quedó bajo cuestionamientos. Trump sostiene que la obra, estimada en USD 400 millones, será financiada con donaciones y fondos propios. Sin embargo, los demócratas criticaron una propuesta republicana que contemplaba hasta USD 1.000 millones para el Servicio Secreto, destinados a medidas de seguridad relacionadas con el proyecto.

Tras esas críticas, los republicanos retiraron la iniciativa vinculada al financiamiento de seguridad. Entre los puntos observados figuraba un «helipuerto para drones». Mientras tanto, el mandatario insiste en avanzar con una serie de reformas que buscan dejar una marca visible en la capital estadounidense antes de que termine su segundo mandato.