El crédito hipotecario se frenó y cayó 62% interanual: las razones detrás del retroceso
El crédito hipotecario volvió a perder impulso en la Argentina y atraviesa su nivel más bajo desde el relanzamiento de los préstamos UVA a mediados de 2024. En mayo se desembolsaron USD 116 millones en todo el país, una cifra equivalente a unas 1.500 operaciones. El dato representa una caída del 62% frente al mismo mes del año anterior, según un informe de la consultora Empiria elaborado con información del Banco Central de la República Argentina.
La baja se dio de manera gradual desde el pico registrado en octubre pasado, cuando el segmento alcanzó USD 372 millones en desembolsos. Ese mes estuvo marcado por una mayor actividad vinculada al clima electoral, pero luego el volumen comenzó a reducirse. En marzo, los créditos hipotecarios medidos en dólares bajaron a USD 193 millones y en mayo quedaron en USD 116 millones, por debajo de los USD 122 millones registrados en abril.
La suba de tasas golpeó la oferta
El economista Federico González Rouco, de Empiria, explicó que el freno respondió principalmente al comportamiento de las entidades financieras. «Los bancos se corrieron por la suba de tasas. Se acabó la liquidez y el costo de fondeo subió mucho», señaló. Esa combinación encareció el financiamiento y redujo la oferta disponible para las familias que buscaban comprar una vivienda.
El especialista remarcó que el volumen actual muestra un mercado todavía muy reducido. «Estamos hablando de 1.500 créditos en todo el país», afirmó. También aclaró que una eventual recuperación no implicaría volver de inmediato a niveles extraordinarios, sino pasar a un piso más alto de actividad, cercano a unas 3.000 operaciones mensuales.
Un mercado lejos de sus máximos
El crédito hipotecario UVA tuvo su máximo histórico en enero de 2018, cuando se desembolsaron USD 689 millones en un solo mes. Después de ese pico, el segmento colapsó y permaneció prácticamente inactivo durante años. La recuperación iniciada en 2024 logró acercarse a niveles de actividad que no se veían desde aquel período, pero el repunte perdió fuerza con el encarecimiento del dinero.
En octubre pasado se otorgaron más de 5.000 créditos en un mes, aunque González Rouco advirtió que ese número respondió a un fenómeno puntual. Desde entonces, el ritmo volvió a caer y dejó al financiamiento hipotecario en su menor nivel de los últimos dos años. Para el economista, el segundo semestre podría mostrar una mejora moderada si baja el costo de fondeo y algunos bancos vuelven a impulsar el segmento.
Cuotas más caras y cautela de las familias
La lectura en pesos también muestra señales de estancamiento. Según un informe de First Capital Group, elaborado por Guillermo Barbero, el saldo total de créditos hipotecarios llegó a $7,6 billones en mayo, con una suba nominal del 2,3% mensual y un crecimiento interanual del 125,4%. Sin embargo, al descontar el efecto de la inflación, la cartera cayó un 0,1% en términos reales.
Barbero sostuvo que las variaciones reales fueron prácticamente nulas por segundo mes consecutivo. Según explicó, el ritmo de colocaciones nominales se mantiene estable, pero todavía muy por debajo de los mejores meses del año anterior. El especialista atribuyó el freno a la inflación de los meses previos, que encareció las cuotas y generó dudas sobre la conveniencia de tomar un crédito.
El crédito al consumo también pierde fuerza
La dinámica hipotecaria forma parte de un enfriamiento más amplio del crédito al sector privado. De acuerdo con First Capital Group, los préstamos en pesos al sector privado crecieron 2,1% nominal en mayo y alcanzaron $99,6 billones. En términos reales, sin embargo, cayeron 0,3% y acumularon cinco meses consecutivos de retroceso.
El informe señaló que el estancamiento se concentró en las líneas donde predominan familias e individuos como deudores. Los préstamos personales acumularon ocho bajas consecutivas en términos reales, mientras que las tarjetas de crédito retrocedieron 1,7% mensual y 4,6% anual. Los créditos prendarios también volvieron a mostrar un desempeño débil, con una caída real del 0,7% en el mes.
Expectativa de una mejora moderada
A diferencia de los créditos en pesos, los préstamos en dólares mantuvieron una dinámica más favorable. El saldo total subió 2,4% mensual y llegó a USD 23.279 millones, con un crecimiento interanual del 48%. La mayor parte de esa deuda correspondió a líneas comerciales, favorecidas por la calma cambiaria y la disponibilidad de depósitos en moneda extranjera.
Para el mercado hipotecario, el escenario seguirá condicionado por la evolución de las tasas, la inflación y la liquidez bancaria. Si el costo de fondeo continúa bajando, algunos bancos podrían retomar una estrategia más activa en el segmento. Aun así, los especialistas prevén una recuperación gradual y lejos de los máximos alcanzados en los momentos de mayor expansión del crédito UVA.
