Estados Unidos volvió a atacar posiciones iraníes cerca del estrecho de Ormuz y la tensión en Medio Oriente escaló otra vez pese al frágil alto el fuego que Washington asegura mantener con Teherán. Según revelaron medios estadounidenses como Reuters, CNN, CBS News y Axios, las fuerzas norteamericanas bombardearon objetivos militares iraníes e interceptaron drones lanzados hacia barcos en una de las rutas marítimas más sensibles del mundo.

De acuerdo con funcionarios citados por esos medios, los ataques ocurrieron durante la madrugada luego de detectar amenazas contra tropas estadounidenses y embarcaciones comerciales en el Golfo Pérsico. Washington afirmó que destruyó varios drones iraníes antes de que alcanzaran sus objetivos y luego atacó una unidad de lanzamiento ubicada en territorio iraní.

Axios informó que Irán habría lanzado cuatro drones suicidas contra un buque de la Marina de Estados Unidos y otro barco comercial. Las fuerzas norteamericanas respondieron derribando los aparatos y ejecutando nuevos bombardeos sobre posiciones militares iraníes.

Mientras se desarrollaban las operaciones, medios estatales de Irán reportaron explosiones en las cercanías de Bandar Abbas, el principal puerto iraní sobre el Golfo Pérsico y un punto estratégico para el comercio marítimo internacional. Según el régimen iraní, las defensas aéreas fueron activadas durante la madrugada.

La Casa Blanca sostuvo que las acciones militares fueron “defensivas” y aseguró que el alto el fuego “sigue vigente” pese al nuevo intercambio armado. Sin embargo, el episodio volvió a exponer la extrema fragilidad de las negociaciones abiertas entre ambos países para intentar poner fin al conflicto que ya lleva casi tres meses.

Horas antes de los ataques, el presidente de Donald Trump había rechazado versiones difundidas desde Irán sobre un supuesto acuerdo para administrar junto a Omán el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz. “La vía marítima permanecerá abierta”, afirmó el mandatario estadounidense.

Desde Washington consideran que Irán continúa representando una amenaza para la navegación internacional mediante drones, minas marítimas y sistemas de misiles desplegados sobre la costa sur iraní. En paralelo, el gobierno norteamericano insiste en mantener la presión militar mientras avanzan las conversaciones diplomáticas.

Los nuevos bombardeos llegan pocos días después de otra ofensiva ejecutada por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), que el lunes confirmó ataques “en defensa propia” contra lanzadores de misiles y embarcaciones iraníes que, según denunciaron, intentaban colocar minas en las aguas cercanas al estrecho de Ormuz.

El conflicto mantiene en alerta a la comunidad internacional debido a la importancia estratégica del paso marítimo, por donde circula una parte clave del petróleo y gas que se exporta desde Medio Oriente hacia el resto del mundo.