La embajada de China presionó a una universidad argentina para frenar la presentación de un libro
La embajada de China en Argentina quedó señalada por presionar a la Universidad de Belgrano para impedir la realización de una actividad académica vinculada a un libro crítico sobre el gobierno de Beijing. El encuentro llevaba el título “China: la seducción comunicacional para normalizar a un régimen” y estaba pensado como una jornada con paneles de especialistas en política internacional, estudiantes e invitados. Según publicó Toti Pérez Izquierdo para Infobae, la presión diplomática derivó en la cancelación de la presentación y abrió un nuevo debate sobre libertad académica e influencia extranjera.
La actividad era organizada por la Fundación Friedrich Naumann, el Center for the Study of Contemporary Open Societies (CESCOS), el International Republican Institute, la Universidad de Belgrano y la Oficina Cultural y Comercial de Taiwán en Buenos Aires. Los organizadores esperaban la presencia de unos 150 estudiantes de las carreras de Ciencia Política y Relaciones Internacionales. La propuesta incluía la presentación del libro de Roberto Iglesias y dos paneles con académicos y especialistas.
Las presiones sobre la universidad
De acuerdo con la reconstrucción publicada, la embajada china inició sus reclamos mediante llamados a decanos, directores y docentes de distintas carreras. En esas comunicaciones, representantes diplomáticos habrían advertido que la realización del evento podía afectar los vínculos con la universidad. Luego, tres funcionarios se presentaron en la sede académica para protestar formalmente y exigir que la actividad no se llevara adelante.
Las autoridades universitarias optaron por suspender la jornada y comunicaron la decisión al resto de los organizadores. En un primer momento, la cancelación habría sido total, aunque luego surgió la posibilidad de reprogramar el encuentro con menor difusión y sin incluir en la comunicación el auspicio de la Oficina Cultural y Comercial de Taiwán. Hasta el momento, no se confirmó una nueva fecha para la presentación del libro ni para los paneles previstos.
El libro y los expositores convocados
El libro que iba a presentarse es “China: La seducción comunicacional para ‘naturalizar’ un régimen”, de Roberto Iglesias. La obra analiza el modo en que los medios globales chinos construyen una imagen pública favorable de Beijing y, según su autor, ocultan aspectos vinculados a la falta de libertades y las denuncias por violaciones a los derechos humanos. La presentación buscaba abrir una discusión académica sobre propaganda, influencia internacional y control narrativo.
Entre los oradores convocados figuraban Pablo Dons, director de la carrera de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Belgrano; Pedro Isern, director ejecutivo de CESCOS; Juan Battaleme, de UCEMA; Ricardo Ferrer Picado, de la UNLP; Fernando Pedrosa, de la UBA; Delfina Milder y el propio Roberto Iglesias. La suspensión del encuentro generó malestar entre los organizadores y los expositores invitados. Para ellos, el episodio expuso una forma de presión incompatible con el debate universitario.
La respuesta de los organizadores
Pedro Isern sostuvo que este tipo de situaciones tiende a repetirse y a naturalizarse en distintos ámbitos. En su análisis, la creciente integración comercial y financiera con China lleva a minimizar los costos institucionales de esas presiones. También advirtió que las embajadas y actores cercanos al gobierno chino suelen intervenir cuando consideran que una actividad afecta la imagen internacional de Beijing.
Desde la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad, Hans-Dieter Holtzmann expresó preocupación por lo que describió como prácticas de presión e intimidación impulsadas por regímenes autoritarios. El referente regional sostuvo que América Latina no está al margen de esas dinámicas y defendió la necesidad de preservar la libertad académica. En esa línea, remarcó que las sociedades abiertas dependen del derecho a discutir ideas sin condicionamientos externos.
La postura del autor
Roberto Iglesias también cuestionó la cancelación de la actividad y vinculó el episodio con el eje central de su libro. Según explicó, su trabajo aborda la “seducción comunicacional” de los medios globales chinos y el uso del soft power para presentar al país como un actor normalizado ante la opinión pública internacional. A su criterio, la presión sobre una universidad representa una forma más directa de control sobre el relato público.
El autor sostuvo que China no busca únicamente ofrecer su versión de los hechos, sino intervenir sobre aquello que se dice acerca del país en medios, universidades y espacios de debate. También consideró que presionar para cancelar un panel constituye una interferencia en otro país y una restricción sobre la libertad de expresión. La posible reprogramación del evento quedó abierta, aunque los organizadores todavía no informaron cómo ni cuándo se concretaría.
