El Gobierno argentino quedó en una posición incómoda ante Estados Unidos después de no acompañar un comunicado regional impulsado por la administración de Donald Trump contra China, en medio de la disputa geopolítica por el Canal de Panamá. El texto acusó a Beijing de ejercer presión económica y de intentar “socavar la soberanía” panameña.

La declaración fue acompañada por países aliados de Washington en la región, entre ellos Bolivia, Costa Rica, Guyana, Paraguay y Trinidad y Tobago. Argentina, pese a su alineamiento político con Trump, no firmó el documento.

El comunicado por Panamá

El texto respaldó a Panamá después de que el país quedara en el centro de la competencia entre Estados Unidos y China por el control de puertos vinculados al Canal. La tensión escaló tras la anulación de una concesión a una empresa de Hong Kong, una decisión que derivó en un arbitraje internacional.

El comunicado sostuvo que la región debe permanecer libre de presiones externas y advirtió sobre acciones chinas contra buques con bandera panameña. En el gobierno de José Raúl Mulino señalan que, aunque Beijing bajó el tono público, crecieron las inspecciones sobre embarcaciones panameñas en puertos chinos.

Washington buscó transformar ese conflicto en una señal hemisférica. La declaración planteó que cualquier intento de afectar la soberanía de Panamá representa una amenaza para todos los países de la región.

El silencio de la Cancillería argentina

Según la reconstrucción publicada, la Argentina fue convocada a sumarse a la declaración a través de su embajada en Washington. La sede diplomática, encabezada por Alec Oxenford, habría enviado el texto a la Cancillería, pero no recibió respuesta.

Otra versión indica que la gestión también pudo haber pasado por el embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas. En cualquier caso, el resultado fue el mismo: el Gobierno de Milei no acompañó el documento.

La falta de firma llamó la atención porque la Casa Rosada sostiene una relación estrecha con la administración Trump y suele coincidir con Washington en los principales posicionamientos internacionales. Esta vez, sin embargo, eligió no quedar incorporada a un texto frontal contra China.

El peso del swap y las inversiones chinas

La decisión argentina aparece atravesada por una variable económica sensible. China mantiene inversiones en el país por más de USD 23.000 millones en infraestructura, minería y energía. Además, el swap de monedas con Beijing, por un valor global de USD 18.000 millones, sigue siendo una pieza relevante para las reservas del Banco Central.

El ministro de Economía, Luis Caputo, tiene entre sus objetivos lograr una nueva renovación parcial de ese acuerdo. Esa necesidad agrega prudencia al vínculo con China, pese al giro geopolítico de Milei hacia Estados Unidos e Israel.

Durante la campaña, el Presidente había usado un tono mucho más duro contra Beijing. Ya en el poder, moderó sus declaraciones y evitó escalar públicamente con Xi Jinping, aunque el Gobierno excluyó a empresas chinas de áreas consideradas sensibles, como inversiones militares, portuarias y logísticas.

China sigue de cerca el avance de Estados Unidos

La embajada china en la Argentina reaccionó en varias oportunidades ante declaraciones de funcionarios o diplomáticos estadounidenses. El último cruce fue con Peter Lamelas, quien en una entrevista expresó preocupación por el rol de empresas chinas y sostuvo que tratar con ellas equivale a tratar con el gobierno chino.

Beijing respondió con comunicados duros y pedidos de reuniones cuando consideró que sus intereses fueron cuestionados. La disputa por Panamá, por eso, se inscribe dentro de una pelea más amplia por influencia en América Latina.

Los gestos públicos hacia Washington

Aunque no firmó el comunicado, el Gobierno mantuvo esta semana señales visibles de cercanía con Estados Unidos. Milei visitó el portaaviones USS Nimitz junto a Karina Milei, Pablo Quirno, Carlos Presti y Alejandra Monteoliva. También participó Lamelas.

El embajador estadounidense celebró la presencia del Presidente y habló de una “alineación estratégica profunda” entre ambos países. La foto reforzó la sociedad política con Washington, aunque el episodio del comunicado mostró que la Casa Rosada todavía mide sus movimientos cuando China queda directamente involucrada.

La tensión deja una pregunta abierta para la política exterior argentina: hasta dónde puede sostener su alineamiento con Estados Unidos sin comprometer una relación económica con China que sigue siendo clave para reservas, inversiones y comercio.