La economía argentina inició 2026 con una expansión del 2,3% interanual en el primer trimestre, según informó el Indec. En la comparación contra el trimestre previo, el Producto Interno Bruto avanzó 0,7% en términos desestacionalizados. El crecimiento estuvo impulsado por el agro, la minería, Vaca Muerta y las exportaciones, aunque el informe también dejó señales de alerta por la caída de la inversión y el retroceso de la industria manufacturera.

Por el lado de la demanda, las exportaciones fueron el componente con mayor crecimiento, con una suba interanual del 9,8%. El consumo privado también avanzó 2,7%, aunque a un ritmo menor al observado durante buena parte de 2025. El consumo público, en cambio, retrocedió 0,9%.

El Indec indicó que la mejora del consumo privado estuvo asociada en parte al aumento de bienes importados, especialmente bienes de consumo final y automóviles. Para el ministro de Economía, Luis Caputo, el dato marcó un «nuevo récord histórico» en la serie desestacionalizada de actividad. Sin embargo, distintos analistas señalaron que la recuperación continúa mostrando diferencias importantes entre sectores.

La inversión, el dato más débil

El punto más sensible del informe fue la formación bruta de capital fijo, una de las variables utilizadas para medir la inversión. En el primer trimestre cayó 11,6% interanual y bajó 1,7% frente al trimestre previo. La contracción estuvo explicada por retrocesos en maquinaria, equipos y transporte.

La inversión en maquinaria y equipo cayó 18,1%, mientras que los equipos de transporte retrocedieron 19,6%. Dentro de maquinaria y equipo, los bienes importados bajaron 20,6% y los de origen nacional disminuyeron 11,5%. El dato generó atención porque el Gobierno apuesta a que proyectos vinculados al RIGI impulsen una nueva etapa de expansión.

El economista Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, señaló que se trata del cuarto trimestre consecutivo con caída desestacionalizada de la inversión. También advirtió que esa variable sigue por debajo de los niveles de 2023. Para Claudio Caprarulo, de Analytica, el dato es bajo en términos históricos y puede afectar la productividad si la tendencia se sostiene.

Agro, minería y energía empujaron la actividad

El mapa sectorial mostró una recuperación desigual. Agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 18,1%, impulsada por la campaña agrícola, y fue el sector que más aportó al avance total del PBI. Según las estimaciones oficiales, explicó más de un punto porcentual del crecimiento del trimestre.

La explotación de minas y canteras avanzó 12,3%, en línea con el desempeño de la actividad energética y minera. La pesca mostró un salto de 27,5%, también favorecida por una baja base de comparación. Entre las ramas con números positivos aparecieron además la intermediación financiera, con 7,5%, los hogares privados con servicio doméstico, con 6,3%, y hoteles y restaurantes, con 2,8%.

La construcción, uno de los sectores más golpeados durante 2024, logró una mejora de 2,5% interanual. De todos modos, todavía se mantiene lejos de compensar las caídas acumuladas en los años previos. El repunte alcanzó para cerrar el trimestre en terreno positivo, pero sin marcar todavía una recuperación plena.

Industria y comercio quedaron rezagados

Del lado negativo, la industria manufacturera volvió a retroceder y registró una baja de 1,7% interanual. También cayeron la administración pública, con 1,4%; electricidad, gas y agua, con 1,1%; y el comercio mayorista y minorista, con 0,3%. Esos datos muestran que el crecimiento no se distribuyó de manera uniforme en toda la economía.

El resultado también confirmó una desaceleración frente a las tasas de expansión observadas durante parte de 2025. Luego de crecer 6,1% y 6,5% interanual en los dos primeros trimestres del año pasado, el PBI moderó su avance a 3,2% y 2,2% en la segunda mitad del año. El primer dato de 2026 mantiene esa dinámica de crecimiento más moderado.

Aunque el nivel de actividad alcanzó un máximo en términos desestacionalizados, el producto por habitante todavía sigue por debajo de sus mejores registros. Según cálculos de Equilibra, el PBI per cápita se ubica 6% por debajo del récord de 2011. En cambio, el consumo privado por habitante logró superar levemente sus máximos previos, de acuerdo con estimaciones de Analytica.