Economistas, diplomáticos y empresarios participaron de una nueva edición del ciclo Democracia y Desarrollo, organizado por el Grupo Clarín en el Malba. Bajo el lema «Ampliando las fronteras competitivas», los expositores analizaron el nuevo escenario geopolítico, el rol de la Argentina y las condiciones necesarias para atraer inversiones, exportar más y sostener una agenda de crecimiento de los mercados.

Uno de los planteos centrales fue la necesidad de reducir el «costo argentino» y avanzar en una mayor apertura comercial. El economista Ricardo Arriazu pidió que el país se ponga «los pantalones largos» para aprovechar las oportunidades que abre el contexto global. También reclamó un tratado de libre comercio con India y advirtió que la transición hacia una nueva estructura productiva puede generar tensiones en el corto plazo.

Arriazu señaló que el cambio productivo puede destruir empleos más rápido de lo que se generan nuevas oportunidades. Por eso, advirtió que si no se atienden esos efectos de corto plazo, la Argentina corre el riesgo de volver a políticas pendulares. En el mismo panel participaron Carlos Pérez Llana, Francisco de Santibañes, Dante Sica y Martín Rapetti.

El debate por la competitividad

Dante Sica, director de Abeceb, coincidió con parte del diagnóstico, aunque marcó diferencias sobre el lugar de la industria en esta etapa. Planteó que algunas actividades agropecuarias tienen hoy una fuerte carga tecnológica e industrial, incluso superior a ciertos sectores manufactureros tradicionales.

Martín Rapetti, de Equilibra, fue más prudente sobre el impacto inmediato de Vaca Muerta y la minería. «No estoy viendo una economía donde nos salen dólares por las orejas», afirmó. También sostuvo que el Estado debería pensar mecanismos para amortiguar el impacto sobre los sectores que puedan quedar más expuestos durante la apertura.

El debate también tuvo una lectura geopolítica. Pérez Llana puso el foco en las guerras de Ucrania y Medio Oriente, además de la disputa entre Estados Unidos y China. Santibañes, presidente del CARI, sostuvo que los Estados priorizan cada vez más la seguridad y recomendó que la Argentina evite conflictos innecesarios.

Mercosur, Unión Europea y Estados Unidos

En otro de los paneles, los embajadores Julio Bitelli, de Brasil, y Erik Hoeg, de la Unión Europea, defendieron el acuerdo entre el Mercosur y el bloque europeo. Ambos señalaron que el entendimiento puede dar certezas en un escenario internacional marcado por la incertidumbre.

También participó Matthew R. Stokes, consejero económico de la embajada de Estados Unidos, quien aseguró que su país brindará apoyo al proceso de reformas económicas en la Argentina. La relación con los principales socios comerciales quedó como uno de los puntos centrales del encuentro.

El tramo empresario estuvo integrado por Martín Zuppi, presidente de Stellantis; Javier Martínez Álvarez, vicepresidente del Grupo Techint; y Dolores Brizuela, presidenta de Dow. Los tres reclamaron reglas claras para la industria y plantearon la necesidad de un RIGI que pueda alcanzar a más sectores.

Energía y oportunidades externas

El cierre tuvo como protagonistas a Horacio Marín, presidente de YPF, y Marcos Bulgheroni, CEO de Pan American Energy. Ambos destacaron el potencial energético argentino en un mundo que busca proveedores estables y confiables.

Marín afirmó que la Argentina empezará a vender gas a largo plazo a partir del próximo año. Bulgheroni sostuvo que el país puede beneficiarse de un contexto internacional que valora especialmente la estabilidad de los proveedores energéticos.

El encuentro dejó una coincidencia general entre los expositores: la Argentina tiene oportunidades en energía, minería, agroindustria y comercio exterior, pero necesita bajar costos internos, sostener reglas previsibles y abrir mercados para transformar ese potencial en crecimiento.