La informalidad laboral ganó peso en la Argentina durante los últimos dos años. Según un informe de Equilibra, elaborado con datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, el empleo informal pasó de 5,35 millones en el primer trimestre de 2024 a 5,95 millones en el mismo período de 2026. La suba fue del 11,3%.

El aumento contrasta con la caída del empleo formal. En el mismo período, los ocupados registrados bajaron de 7,7 millones a 7,5 millones, lo que implica una pérdida de 246.000 puestos y una contracción del 3,2%. En paralelo, la tasa de desocupación se mantuvo casi sin cambios: pasó de 7,7% a 7,8%.

El total de personas ocupadas llegó a 13,4 millones en el primer trimestre de 2026, con un aumento de 358.000 trabajadores frente al mismo período de 2024. Sin embargo, ese crecimiento fue explicado por el avance del empleo informal, que sumó 604.000 personas.

Más cuentapropismo y menos empleo registrado

El informe también mostró una caída entre los asalariados. Ese grupo bajó de 9,79 millones a 9,65 millones, con una pérdida de 145.000 personas. Dentro de ese universo, los asalariados registrados retrocedieron en 306.000, mientras que los no registrados sumaron 160.000.

En cambio, los trabajadores no asalariados crecieron con fuerza. Incorporaron 503.000 personas y llegaron a 3,8 millones. El mayor impulso provino de los cuentapropistas informales, que aumentaron en 421.000 trabajadores, con una suba del 24,1%.

Como resultado, la tasa de informalidad pasó del 40,8% en el primer trimestre de 2024 al 44,2% en el primer trimestre de 2026. Para Equilibra, el desempleo se mantuvo estable por el aumento de la ocupación, pero con una composición más precaria.

«El mercado laboral ajusta por calidad»

El investigador Luis Campos, del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, sostuvo que el mercado laboral no está ajustando por cantidad, sino por calidad. «Siguen cayendo los ocupados formales y crecen los informales», señaló.

Según el especialista, la desocupación se mantiene levemente por debajo del 8%, pero la estructura del empleo muestra un deterioro. En esa línea, remarcó que cada vez hay más trabajadores dentro de modalidades precarias o sin registro.

La Secretaría de Trabajo también advirtió que la caída del empleo asalariado registrado responde a un comportamiento sectorial heterogéneo. Las actividades que más empleo formal concentran fueron, en varios casos, las que mostraron mayores retrocesos.

Qué sectores explican la caída

Los sectores primarios fueron los únicos que aumentaron sus plantillas registradas: minas y canteras, pesca y agricultura, ganadería y silvicultura. Sin embargo, en conjunto representan apenas el 7% del empleo asalariado formal del país.

En cambio, los rubros con bajas más marcadas tienen mucho más peso en el mercado laboral. Comercio, transporte, almacenamiento y comunicaciones, intermediación financiera e industria explican casi la mitad del empleo asalariado registrado.

Un informe del CEPA agregó otro punto: ante la pérdida de un empleo formal, las plataformas digitales y el cuentapropismo funcionan como un «rebusque» rápido. Eso evita que muchas personas pasen técnicamente a la categoría de desocupadas, aunque oculta un proceso de precarización laboral.

El deterioro también se refleja en los ingresos. Un estudio del IIEP de la UBA y el Conicet indicó que el salario mínimo perdió cerca del 40% de su poder adquisitivo respecto de noviembre de 2023. Además, en mayo de 2026 se ubicó por debajo de los niveles observados en 2001 y quedó 66,5% por debajo del máximo registrado en septiembre de 2011.