El Gobierno de Neuquén salió a marcar un límite frente a una escena que se repite cada vez más: personas de distintas provincias que viajan con la expectativa de conseguir un puesto en Vaca Muerta, en el turismo o en el comercio. Esta vez, la señal fue directa y pública. El ministro de Trabajo provincial, Lucas Castelli, difundió un video en redes sociales para aclarar que, pese al dinamismo de la economía neuquina, la provincia no tiene una oferta laboral capaz de absorber a todos los que llegan.

El mensaje apunta a un fenómeno que volvió a crecer al calor del deterioro del empleo registrado en buena parte del país. Mientras Neuquén se sostiene como una de las pocas jurisdicciones que todavía muestra expansión en puestos formales y actividad privada, el atractivo de Vaca Muerta funciona como un imán para miles de personas. Pero la administración provincial busca cortar de raíz una idea que considera engañosa: que en suelo neuquino alcanza con llegar para conseguir trabajo.

Prioridad para los que ya viven en la provincia

Castelli sostuvo que la provincia seguirá dando prioridad a quienes residen desde hace tiempo en Neuquén y esperan una oportunidad en sectores clave. En esa línea, remarcó que las políticas públicas fueron diseñadas para que los nuevos empleos generados por la matriz productiva local beneficien primero a los neuquinos, ya sea en hidrocarburos, turismo o comercio.

El funcionario explicó que la mejora de algunos indicadores no debe confundirse con una disponibilidad ilimitada de puestos. Reivindicó que Neuquén lidera desde hace más de dos años el ranking nacional de empleo registrado y dijo que eso refleja que el modelo provincial funciona. Pero enseguida bajó la expectativa: esa fortaleza, insistió, no significa que haya trabajo de sobra.

La presión de las migraciones internas

La advertencia oficial se entiende mejor si se la mira dentro del contexto nacional. Con más dificultades en las economías urbanas y una desocupación que volvió a preocupar, la búsqueda de empleo formal y mejor remunerado empujó a muchas personas a mirar hacia Neuquén como una tierra de oportunidad. En ese mapa, Añelo y toda la zona vinculada a Vaca Muerta aparecen como el destino más codiciado.

El problema, según la mirada del gobierno provincial, es que ese flujo puede generar tensiones si no se ordena. La gestión de Rolando Figueroa sostiene que una migración masiva sin garantías de inserción inmediata no solo presiona sobre el mercado laboral, sino también sobre la vivienda, los servicios públicos y la infraestructura social. Por eso la estrategia oficial no pasa solo por administrar empleo, sino también por evitar un crecimiento desbordado.

El argumento de la provincia

Castelli recordó que Neuquén ya vivió procesos migratorios fuertes en otras décadas y mencionó incluso la propia historia de su familia, que llegó en los años 80 atraída por el desarrollo económico regional. Pero, a diferencia de esos ciclos, el gobierno actual insiste en que ahora la expansión debe ser más ordenada y con reglas claras.

En esa lógica, la provincia viene aplicando cupos y prioridades en procesos de selección de personal de empresas ligadas al petróleo y a otras actividades. La intención declarada es proteger la inserción de quienes ya están radicados en Neuquén y no dejar que el crecimiento de Vaca Muerta se transforme en una promesa desmedida para gente que llega desde otros puntos del país sin certezas concretas.

Un mensaje para bajar expectativas

La difusión del video del ministro no fue casual. La administración provincial viene usando ese tipo de mensajes para responder consultas, frenar rumores y desalentar expectativas que después chocan con la realidad. En el oficialismo entienden que el atractivo de Neuquén es real, pero que también puede convertirse en un problema si se instala la idea de que la provincia puede recibir sin límites a todo el que busca una salida laboral.

El propio Figueroa ya había dejado la misma posición en declaraciones recientes: la prioridad, sostuvo, seguirá siendo para los neuquinos. Con ese criterio, el gobierno provincial intenta cuidar el equilibrio de una economía que todavía muestra mejores números que el promedio nacional, pero que también enfrenta su propia presión: una demanda de trabajo que crece más rápido que la capacidad real de respuesta.