El verano alivió la salida de divisas, pero el Mundial ya asoma como una presión extra para la segunda mitad del año
La temporada de verano dejó una señal algo menos exigente para la cuenta de dólares del país. Hubo menos argentinos viajando al exterior que en igual período del año pasado y, en consecuencia, el desequilibrio turístico se moderó. Sin embargo, ese respiro podría durar poco: a menos de tres meses del inicio del Mundial, distintos análisis ya advierten que la Copa puede volver a empujar la demanda de divisas por viajes, consumos y gastos fuera del país.
El dato de base es que el verano 2026 fue menos deficitario que el anterior en materia turística. Según el análisis de la Fundación Mediterránea sobre datos oficiales, la cantidad de argentinos que salieron al exterior cayó 10% en comparación interanual, mientras que la llegada de extranjeros al país subió 4%. Eso no eliminó el rojo de divisas por turismo, pero sí lo achicó frente al nivel récord que se había visto en 2025.
Un déficit más chico, pero todavía alto
La brecha entre quienes salieron del país y quienes ingresaron siguió siendo amplia. Durante el verano, el saldo negativo fue de 2,2 millones de personas, por debajo de los 2,6 millones registrados un año antes. Aun con esa baja, el desequilibrio continúa entre los más altos de la última década y confirma que el turismo emisivo sigue siendo una fuente relevante de demanda de dólares.
La economista Laura Vernelli, de Equilibra, remarcó justamente ese punto al señalar que, incluso con una merma frente a 2025, el desbalance sigue siendo muy elevado para parámetros históricos. En enero, por ejemplo, la salida de turistas fue mayor que en otros años con un tipo de cambio real parecido al actual, como 2016, 2017 y 2018.
La señal que muestran las tarjetas
Otra forma de seguir de cerca la presión turística sobre los dólares es observar los consumos con tarjeta en moneda extranjera. Esa referencia, que el Banco Central monitorea a diario, también mostró un nivel menor al del año pasado. En marzo, el saldo promedio prestado por los bancos a usuarios de tarjeta rondó los 574 millones de dólares, por debajo de los 624 millones de marzo de 2025.
De todos modos, esa medición no refleja todo el movimiento real. Queda afuera, por ejemplo, el uso de sistemas de pago muy extendidos en destinos como Brasil, entre ellos Pix, que en los últimos años ganó mucho peso entre los argentinos que vacacionan allí.
El Mundial, el factor que puede cambiar el año
Ese alivio del verano, sin embargo, convive con otra expectativa que empieza a tomar fuerza: la del impacto cambiario que podría tener el Mundial. Para la Fundación Mediterránea, ese evento será el hecho más decisivo de 2026 en la balanza turística de divisas.
La idea que aparece detrás del análisis es que parte de los argentinos que este verano resignaron o achicaron sus vacaciones en el exterior podrían haber estado reservando recursos para viajar a seguir a la Selección en junio. En otras palabras, una parte del menor gasto estival podría trasladarse a la mitad del año bajo el llamado “efecto Messi”.
Un Mundial más accesible que Qatar
Uno de los factores que empuja esa hipótesis es el tipo de cambio. A diferencia de lo que ocurrió en Qatar 2022, esta vez el dólar para turismo aparece más barato en términos reales. En aquella Copa, el contexto cambiario argentino estaba mucho más tensionado y viajar implicaba un costo muy superior al actual.
A eso se suman cuestiones vinculadas al destino. Las sedes del Mundial en Estados Unidos son, para muchos argentinos, más familiares desde el punto de vista turístico y cultural. También ofrecen una conectividad más amplia entre ciudades y una logística que, comparada con la experiencia qatarí, podría resultar más sencilla para quienes decidan viajar.
El factor emocional que también pesa
Hay otro elemento que aparece con fuerza en los análisis y que no tiene que ver solo con economía. Para muchos, este podría ser el último Mundial de Lionel Messi. Esa posibilidad funciona como un incentivo especial para viajar, incluso entre quienes en otro contexto quizá no habrían elegido destinar tantos recursos a una Copa del Mundo.
Esa combinación entre dólar más accesible, sedes más amigables y el atractivo de seguir a la Selección con Messi todavía en cancha es la que alimenta la expectativa de una salida importante de argentinos hacia Norteamérica durante junio y julio.
Un alivio temporal antes de otra presión
Por ahora, el primer trimestre dejó una dinámica algo más tranquila que la del verano pasado. Pero la cuenta turística todavía no está cerrada. Si el Mundial arrastra una salida fuerte de viajeros y consumos en el exterior, buena parte del alivio que se vio en estos meses podría compensarse en la segunda mitad del año.
La discusión, entonces, ya no pasa solo por cuánto cedió el rojo turístico en el verano, sino por cuánto puede volver a ampliarse cuando empiece la Copa. En un año en el que cada dólar cuenta, el calendario deportivo también se empieza a mirar desde el frente cambiario.
