Un equipo de científicos argentinos logró consolidar una línea de investigación que hoy coloca al país en un lugar de peso dentro del estudio de enfermedades neurodegenerativas. A partir de células madre pluripotentes inducidas humanas obtenidas de pacientes argentinos, investigadores de FLENI desarrollaron modelos celulares que permiten analizar cómo actúan mutaciones asociadas al Alzheimer, la esclerosis lateral amiotrófica y otras demencias, con la posibilidad de abrir en el futuro el camino a tratamientos más precisos y personalizados.

El trabajo no solo representa un avance técnico. También suma un aporte estratégico en un campo donde gran parte del conocimiento disponible se construyó sobre poblaciones europeas. En este caso, los modelos fueron creados a partir de variantes genéticas detectadas en pacientes locales, algo que amplía la comprensión de estas enfermedades desde la realidad biológica de la Argentina y de América Latina.

Un laboratorio que mira la enfermedad desde adentro

La clave de estas investigaciones está en la posibilidad de generar en el laboratorio células humanas que reproduzcan rasgos concretos de patologías neurodegenerativas. Eso les permite a los científicos observar cómo se alteran distintos procesos celulares, qué proteínas empiezan a comportarse de manera anómala y de qué forma evoluciona la enfermedad en un entorno controlado.

Según explicó Gustavo Sevlever, neuropatólogo y director de Investigación y Docencia de FLENI, este tipo de modelos resulta central porque permite estudiar la enfermedad con la mutación presente en todos los tipos celulares. Eso da una ventaja importante frente a otras herramientas utilizadas históricamente, como los modelos animales o el análisis de tejido humano al que solo se accede de forma muy limitada.

El trabajo se desarrolla en el laboratorio I-NEU, una alianza entre FLENI y CONICET. Allí, el equipo combinó estudios genéticos y análisis bioinformáticos para identificar variantes novedosas en genes vinculados al Alzheimer y luego transformó esos hallazgos en líneas celulares capaces de reproducir aspectos de la enfermedad en el laboratorio.

Por qué estos modelos pueden cambiar la investigación

La utilidad de estos desarrollos va mucho más allá de la observación básica. Al contar con células humanas derivadas de pacientes, los investigadores pueden hacer ensayos controlados, estudiar mecanismos biológicos específicos y poner a prueba posibles terapias antes de pasar a instancias más complejas. En otras palabras, funciona como una plataforma intermedia entre la teoría y los futuros ensayos clínicos.

Sevlever remarcó que estas herramientas ya transformaron la capacidad de estudiar el Alzheimer familiar y congénito porque permiten observar la disfunción celular en el contexto del genoma humano real. También destacó que, mediante organoides, se pudo entender mejor que la enfermedad no depende solo de las neuronas, sino que involucra a distintos tipos celulares y responde a una falla multicelular coordinada.

Otro punto decisivo es el tiempo. Procesos neurodegenerativos que en una persona pueden desarrollarse durante décadas pueden ser analizados en marcos experimentales mucho más cortos. Esa aceleración no elimina la complejidad, pero sí les permite a los científicos acercarse a preguntas que antes resultaban muy difíciles de abordar.

Mutaciones argentinas y una mirada menos dependiente del exterior

Uno de los aportes más relevantes de esta línea de trabajo es que incorpora variantes genéticas propias de la región. En 2021, el grupo de FLENI publicó en la revista Stem Cell Research la descripción de una mutación no registrada previamente en una familia argentina y logró generar la línea celular FLENIi001-A. Ese desarrollo permitió estudiar el impacto de la mutación PSEN1 T119I, asociada al Alzheimer hereditario.

Más tarde, el equipo aplicó una estrategia parecida para construir una línea celular a partir de un paciente con ELA y demencia frontotemporal, trabajo que se publicó en marzo de 2023. En 2025, además, se sumaron dos líneas derivadas de pacientes con síndrome de Down: una correspondiente a un paciente con Alzheimer y depósitos de beta amiloide, y otra de un paciente sin esa acumulación. Ese contraste abrió una vía para investigar por qué algunas personas con síndrome de Down desarrollan Alzheimer y otras no.

En marzo de 2026, la investigación avanzó un paso más con la publicación de la línea celular FLENIi004-A, obtenida de un paciente argentino con Alzheimer hereditario autosómico dominante portador de la mutación PSEN1 p.M146L. Esa variante es frecuente en América Latina, lo que refuerza la importancia de contar con herramientas construidas a partir de casos propios y no solo de datos generados en otras regiones.

La importancia de estudiar la diversidad genética local

Sevlever subrayó que estos modelos permiten estudiar el Alzheimer con la genética real de las poblaciones locales. En América Latina, donde la mezcla de ancestrías es alta y la representación en la investigación global sigue siendo baja, eso resulta especialmente valioso. Algunas variantes de riesgo no tienen el mismo peso en todas las poblaciones, y otras incluso pueden estar subrepresentadas en bases de datos internacionales.

Trabajar con material biológico argentino ayuda a detectar factores de riesgo y de protección que podrían pasar desapercibidos en estudios más generales. También permite construir estrategias terapéuticas menos dependientes de información ajena y más adaptadas al perfil genético de la región.

Esa dimensión local, además, no limita el alcance del aporte. Por el contrario, lo amplía. Cada mutación identificada y cada modelo celular generado en el país suma información al mapa global del Alzheimer y de otras patologías neurodegenerativas.

Qué puede venir a partir de ahora

El escenario que se abre no se traduce todavía en una terapia lista para ser aplicada, pero sí en una plataforma mucho más robusta para el desarrollo de tratamientos futuros. Estos modelos permiten ensayar fármacos, identificar biomarcadores más sólidos y probar estrategias con mayor racionalidad antes de pasar a pruebas en personas.

Para Sevlever, uno de los principales impactos de estos avances puede estar en el pasaje desde un enfoque reactivo a uno más predictivo y personalizado. Es decir, dejar de llegar tarde a la enfermedad para empezar a entender con más precisión qué ocurre en cada paciente y qué tipo de intervención podría servir mejor según su perfil molecular.

Ese horizonte también puede acortar tiempos y costos en la investigación clínica. Si un modelo humano en el laboratorio predice con más precisión el posible éxito o fracaso de un fármaco, el recorrido hasta una terapia efectiva podría volverse menos incierto.

Un avance con sello argentino

La importancia de este trabajo no está solo en la sofisticación técnica. También está en demostrar que desde la Argentina se puede producir conocimiento de frontera en un área de enorme impacto sanitario y científico. En un campo donde el Alzheimer, la ELA y otras demencias siguen planteando enormes desafíos, contar con modelos celulares propios representa una base concreta para avanzar hacia respuestas más ajustadas y más cercanas a la realidad de los pacientes locales.

Lo que hace FLENI, en ese sentido, no es solo seguir una tendencia internacional. Es aportar una pieza propia en una discusión global. Y hacerlo con una ventaja difícil de reemplazar: mirar estas enfermedades desde la genética, la biología y las preguntas que nacen en esta parte del mundo.