Un ataque brutal y una condena millonaria: indemnizarán a una empleada mordida por un fila brasileño
La Justicia de La Plata emitió una condena a la dueña de un perro de raza fila brasileño a indemnizar con ocho millones de pesos a una mujer que trabajaba en su casa y que fue atacada por el animal mientras cumplía tareas domésticas. El fallo consideró acreditadas secuelas físicas permanentes, daño estético y un fuerte impacto moral después del episodio, ocurrido en 2019.
La resolución fue dictada por el Juzgado en lo Civil y Comercial N.º 22 y se apoyó en el criterio de responsabilidad objetiva previsto en el Código Civil y Comercial para los daños causados por animales. En otras palabras, el eje no pasó por demostrar una culpa específica de la propietaria, sino por establecer que el ataque existió, que produjo lesiones y que no hubo una causa ajena suficiente para romper ese vínculo.
Cómo fue el ataque dentro de la vivienda
El hecho ocurrió el 25 de marzo de 2019, en la casa donde la víctima realizaba tareas de limpieza y asistencia. Según quedó reconstruido en la sentencia, la mujer estaba junto a la dueña de la vivienda cuando el perro, que se encontraba en el garaje, salió de ese sector y la atacó.
Las mordeduras le provocaron lesiones en el brazo izquierdo, la muñeca y el cuello. La agresión obligó a trasladarla de urgencia a un sanatorio, donde recibió atención médica inmediata y fue sometida a una intervención quirúrgica para reparar los daños provocados por el animal.
Una recuperación larga y secuelas que siguieron
Después del ataque, la recuperación se extendió durante meses. En ese tiempo, la mujer no pudo retomar su actividad habitual y afrontó buena parte de los gastos médicos, medicamentos y traslados vinculados con el tratamiento.
Cuando inició la demanda en 2020, reclamó una indemnización por incapacidad física y psíquica, daño estético, daño moral, pérdida de ingresos y gastos derivados de la atención. En su planteo sostuvo que, además del dolor y las lesiones, había quedado con secuelas visibles, menor fuerza en la mano izquierda y molestias persistentes.
Qué dijo la dueña del perro
La demandada, que además es médica veterinaria, negó la versión de la trabajadora y sostuvo que el ataque se produjo cuando la empleada ingresó sin autorización al garaje, donde el perro permanecía aislado. También afirmó que el animal nunca había mostrado agresividad previa hacia ella.
A su vez, aseguró que se había hecho cargo de distintos gastos después del episodio, como la atención médica, los traslados y el pago de salarios durante la convalecencia. Con facturas y mensajes, intentó demostrar que la mujer había retomado su vida normal y que no existían secuelas de importancia.
Lo que marcaron las pericias
La causa avanzó con peritajes médicos y psicológicos que terminaron siendo centrales para la decisión judicial. El informe traumatológico determinó que la mujer sufrió una lesión parcial y permanente en el nervio mediano, con una incapacidad física del 3%.
A eso se sumó la pericia en cirugía plástica, que constató cicatrices permanentes en el brazo y la muñeca izquierda y fijó un daño estético del 6,49%. En cambio, el informe psicológico descartó una incapacidad psíquica permanente, aunque sí reconoció una afectación emocional transitoria derivada del ataque.
Por qué la Justicia responsabilizó a la propietaria
El juez entendió que la demandada no logró probar una situación capaz de cortar por completo la responsabilidad que le correspondía como dueña del animal. La sentencia remarcó que, en este tipo de casos, no alcanza con afirmar que la víctima tuvo alguna conducta imprudente si eso no rompe de manera total el nexo entre el ataque y el daño causado.
Por eso, hizo lugar al reclamo y atribuyó la responsabilidad a la propietaria del perro. La resolución recordó además que la carga de probar una circunstancia eximente recae sobre quien la invoca, algo que en este expediente no quedó demostrado en forma suficiente.
Cómo se compone la indemnización
El fallo fijó dos millones de pesos por incapacidad sobreviniente, cuatro millones trescientos mil pesos por daño estético y un millón setecientos mil pesos por daño moral. En cambio, rechazó los rubros vinculados con tratamiento psicológico, gastos médicos y lucro cesante, al considerar que esos conceptos ya habían sido cubiertos o compensados por otra vía.
La suma final superó el monto planteado en la demanda original, pero el juzgado explicó que el reclamo había quedado subordinado a lo que surgiera de la prueba y a la actualización de los valores al momento de dictar sentencia.
Qué pasará ahora
La resolución dispuso además que los intereses se calculen desde la fecha del ataque hasta el pago efectivo. Para el período anterior al fallo se aplicó una tasa pura del 6% anual, y para el tramo posterior, la tasa pasiva del Banco Provincia para depósitos a 30 días.
La trabajadora podrá cobrar la indemnización cuando la sentencia quede firme. El caso volvió a poner en primer plano un criterio que viene consolidándose en la jurisprudencia. Frente a daños provocados por animales, la responsabilidad del propietario pesa de manera directa. Salvo que logre demostrar con claridad una causa ajena que lo libere.
