McEwen Copper, la firma que controla el proyecto Los Azules, evalúa salir a cotizar en Toronto o en Estados Unidos para captar unos US$ 300 millones y terminar de asegurar el financiamiento que necesita antes de confirmar el desarrollo de la mina en San Juan. La operación aparece como un paso clave para uno de los emprendimientos cupríferos más grandes del país, que ya fue incorporado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y apunta a convertirse en un jugador central dentro de la nueva ola minera argentina.

La empresa analiza realizar una Oferta Pública Inicial de acciones para fondear la construcción del proyecto, en un contexto en el que el RIGI busca acelerar desembolsos de gran escala en sectores estratégicos. Aunque Los Azules ya tiene garantizado su acceso a ese esquema por unos US$ 2.700 millones, todavía necesita cerrar parte del financiamiento para poner en marcha las obras. Ese faltante es el que ahora intenta cubrir con capital internacional.

La estrategia para conseguir los fondos

Según trascendió, McEwen Copper estudia dos caminos posibles para salir al mercado: la bolsa de Toronto o alguna de las plazas bursátiles de Estados Unidos. La decisión no es menor porque define qué tipo de inversores podría atraer la compañía y bajo qué escala presentará el proyecto. En la firma explican que en Canadá tendría más visibilidad dentro de un mercado más chico, mientras que en Estados Unidos jugaría en una liga mucho más grande, aunque con mayor competencia por atención y capital.

La compañía necesita completar recursos para seguir avanzando este año. El plan prevé inversiones por US$ 200 millones durante 2026, pero todavía resta conseguir cerca del 70% de ese monto. Por eso, además de la colocación bursátil, la empresa también explora acuerdos con bancos de desarrollo y la posibilidad de sumar nuevos socios estratégicos que acompañen el crecimiento del emprendimiento.

Un proyecto que ya tiene respaldo, pero no cierre financiero

Los Azules figura entre los proyectos que ya fueron alcanzados por el RIGI, una herramienta diseñada para dar beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios a grandes inversiones. Sin embargo, la inclusión dentro del régimen no resuelve por sí sola el acceso al dinero necesario para construir una mina de esta magnitud. El paso siguiente, por lo tanto, es transformar ese respaldo regulatorio en financiamiento concreto.

Dentro del esquema accionario de McEwen Copper ya figuran nombres de peso. Entre ellos aparecen Stellantis, la automotriz global, y Nuton, una firma vinculada al gigante Rio Tinto. Esa composición muestra que el proyecto ya logró atraer jugadores relevantes, aunque todavía no alcanza para completar el músculo financiero necesario para iniciar el desarrollo pleno de la mina.

El peso estratégico de Los Azules

Los Azules está ubicado en la provincia de San Juan, a unos 80 kilómetros en línea recta de Calingasta y muy cerca de la frontera con Chile, en plena cordillera y a 3.500 metros sobre el nivel del mar. Se lo considera uno de los diez proyectos de cobre con mayores recursos del mundo, un dato que explica buena parte del interés que despierta entre inversores y grupos mineros internacionales.

De acuerdo con la Evaluación Económica Preliminar finalizada en 2023, la vida útil estimada del proyecto sería de 27 años. La proyección oficial indica además que podría empezar a producir desde 2030 unas 192.000 toneladas anuales de cobre, para luego estabilizarse en niveles algo menores. Si esos números se concretan, el proyecto tendría capacidad para generar exportaciones por alrededor de US$ 1.800 millones al año, según el precio internacional del metal.

El cobre, la transición energética y el valor agregado

El atractivo de Los Azules no se reduce solo al volumen de recursos. El cobre se volvió un mineral estratégico por su uso en redes eléctricas, autos eléctricos, infraestructura, robótica e industria militar. Esa demanda creciente explica por qué grandes compañías globales buscan posicionarse en nuevos yacimientos, especialmente en países con reservas importantes y marcos regulatorios más favorables para la inversión.

En el caso argentino, el proyecto tiene además un rasgo diferencial: la idea no es limitarse a extraer concentrado y enviarlo al exterior para su refinación. Tal y como ocurre con buena parte de la minería regional. Según lo previsto, Los Azules buscaría procesar el metal localmente. Lo que permitiría agregar valor dentro del país y reducir la necesidad de importar cátodos refinados. Un insumo que hoy la Argentina compra del exterior en volúmenes importantes.

Un negocio rentable incluso con precios más bajos

En las últimas semanas, el precio internacional del cobre sintió el impacto de la tensión en Medio Oriente y retrocedió desde niveles superiores a los US$ 13.500 por tonelada hasta la zona de los US$ 12.000. Aun así, el proyecto sigue siendo considerado rentable incluso en escenarios menos favorables. Según los cálculos difundidos, varios de los desarrollos cupríferos argentinos mantienen viabilidad con precios por debajo de los US$ 9.500.

Ese punto es central para la búsqueda de financiamiento, porque muestra que la apuesta no depende únicamente de un ciclo excepcionalmente alto del mercado. En otras palabras, McEwen Copper intenta presentarse ante potenciales inversores con un activo de escala global y respaldo regulatorio. Además, de demanda estructural de largo plazo y una rentabilidad que no se evaporaría ante una corrección moderada del precio del metal.