La causa judicial contra el empresario Marcelo Porcel sumó esta semana tres nuevos testimonios de menores, lo que elevó a 10 el número total de chicos que declararon en el expediente por presuntos abusos cometidos contra alumnos del Colegio Palermo Chico.

Las declaraciones se tomaron durante la feria judicial mediante el mecanismo de Cámara Gesell, y corresponden a chicos de nueve familias denunciantes. La investigación está a cargo del fiscal Pablo Turano, de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°1, y tramita ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50, que conduce el juez Carlos Bruniard.

Los nuevos relatos y una frase que agrava la acusación

Según fuentes del caso, los testimonios incorporados entre el lunes y ayer presentaron coincidencias relevantes con los ya existentes. Los chicos relataron situaciones que incluyen toqueteos, masajes, manoseos, contacto con partes íntimas y la provisión de alcohol, en contextos en los que eran menores de edad.

Uno de los declarantes aseguró que, durante esos episodios, Porcel solía decirles: “A mí me gustan los pibes que tienen códigos, los que saben cuándo callarse”.

La frase quedó incorporada al expediente y es considerada por los investigadores como un elemento de alto peso probatorio, en función del contexto en el que habría sido pronunciada.

Cámara Gesell y pericias psicológicas pendientes

Como ocurre en causas que involucran a menores, todas las declaraciones se realizaron bajo el sistema de Cámara Gesell, con acompañamiento profesional y resguardo de la identidad de los denunciantes.

Desde el entorno de las familias explicaron que uno de los chicos que declaró ahora logró hablar recién tres años después de los hechos denunciados. Y tras atravesar un proceso personal complejo que le había impedido relatar lo ocurrido con anterioridad.

Cuándo podría ser llamado a indagatoria

Fuentes judiciales indicaron que, una vez concluidos los informes psicológicos, la fiscalía, la querella y los defensores de menores presentarán sus respectivos escritos. Luego de esa etapa, el juez podría convocar a Porcel a declaración indagatoria en un plazo estimado de 20 a 25 días.

Hasta el momento, el empresario no fue indagado y permanece en libertad, aunque bajo estrictas condiciones.

El origen de la causa y los hechos investigados

La investigación se centra en hechos que, según las denuncias, habrían ocurrido entre 2022 y 2024. De acuerdo a las presentaciones judiciales, Porcel organizaba reuniones y fiestas en su domicilio de la calle Godoy Cruz y en su oficina de Avenida del Libertador.

Siempre según los testimonios, los chicos —compañeros de colegio de los hijos del acusado— recibían alcohol y participaban de juegos y desafíos que incluían premios en dinero.

Restricciones, incumplimientos y material secuestrado

Desde el inicio de la causa, el juez Bruniard impuso a Porcel una restricción de acercamiento de 300 metros respecto de las víctimas. También del Colegio Palermo Chico y del club GEBA. Y donde los menores practican deporte.

Además, ordenó el secuestro y peritaje de celulares y computadoras. En dos teléfonos celulares marca Xiaomi, secuestrados en septiembre de 2024 en el domicilio de Godoy Cruz al 3000, peritos de la División Análisis y Pericias Tecnológicas detectaron cinco imágenes de interés para la causa.

Según las fuentes, el material incluye imágenes de adolescentes presuntamente menores en situaciones de desnudez dentro del baño del departamento. Parte de ese contenido fue reconocido por una de las víctimas y sus padres, quienes integran la querella.

Incumplimientos a las condiciones de libertad

Porcel permanece en libertad, pero con la obligación de informar cada movimiento a la Justicia. En ese marco, la querella detectó dos incumplimientos.

El primero fue una mudanza desde el domicilio fijado ante el juzgado, sin notificación previa. El segundo estuvo vinculado a un viaje a Uruguay, por el que había informado una fecha de regreso que no se cumplió. Ambos episodios quedaron asentados en el expediente.