El entusiasmo inicial del sector agroindustrial por la firma del acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) duró poco. Una modificación unilateral introducida por el bloque europeo en una cláusula sensible del capítulo agrícola encendió alertas en el campo argentino, ante la posibilidad de que se congelen beneficios arancelarios ya negociados.

El capítulo agropecuario es uno de los más relevantes del tratado. Para la Argentina y el resto del Mercosur, representa la chance de ampliar exportaciones hacia un mercado de más de 450 millones de consumidores, con menores aranceles y sin cupos restrictivos. Para Europa, en cambio, es el punto más conflictivo por la presión que ejerce sobre sus propios productores, especialmente en países como Francia e Italia.

Las salvaguardias que preocupan al campo argentino

Con el objetivo de evitar un ingreso masivo de productos sudamericanos, el acuerdo contempla mecanismos de “salvaguardia” que permiten a la Unión Europea suspender de manera temporal los beneficios comerciales si se detectan distorsiones en su mercado interno.

Estas herramientas funcionan como un “airbag” comercial: ante determinados escenarios, el bloque europeo puede frenar la reducción de aranceles hasta que se evalúe la situación. El problema para el agro argentino es que, tras la firma del acuerdo el pasado 17 de enero en Paraguay, la UE endureció esas condiciones sin consenso del Mercosur.

Qué cambió en la cláusula clave del acuerdo

La modificación introducida por la Unión Europea reduce los umbrales que habilitan la activación de las salvaguardias. A partir del cambio, el bloque podrá suspender los beneficios si:

  • Las importaciones desde el Mercosur superan en más del 5% el promedio histórico de volumen.
  • O si esas exportaciones provocan una caída de al menos 5% en los precios internos europeos.

Antes de la modificación, ambos límites eran del 10%, lo que otorgaba un margen mayor de previsibilidad a los exportadores sudamericanos.

Los productos argentinos bajo la lupa

La lista de bienes alcanzados por estas salvaguardias incluye 25 productos, muchos de ellos centrales para la balanza exportadora argentina. Entre los principales figuran:

  • Carnes bovina, porcina y aviar
  • Lácteos y huevos
  • Maíz y derivados
  • Arroz, azúcar y miel
  • Cítricos
  • Etanol y biodiesel

Desde el sector advierten que, en algunos complejos como el de la miel, la eliminación de aranceles era una oportunidad concreta de crecimiento que ahora queda condicionada.

Señales políticas y tensiones internas en Europa

Referentes del agro interpretan el endurecimiento como una señal política más que como una respuesta a un riesgo comercial real. “Europa se está equivocando seriamente, porque están poniendo en riesgo la seguridad alimentaria del continente para las próximas décadas”, sostuvo Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera Argentina.

En la misma línea, Carlos Castagnani, titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), señaló que la Argentina explica apenas el 3% de las importaciones totales de la UE, por lo que el impacto real sería limitado. Francia aparece como el principal impulsor del endurecimiento, en defensa de un sector agrícola fuertemente subsidiado.

El riesgo de las barreras para-arancelarias

La preocupación del agro no se limita a las salvaguardias. El sector recuerda que la Unión Europea suele recurrir a barreras para-arancelarias para restringir importaciones, como exigencias ambientales, sanitarias o de trazabilidad.

Entre ellas, se discute la obligación de que productos como carne y soja provengan de campos no deforestados en los últimos años. Cumplir con estos estándares implica mayores costos productivos, sin que el mercado europeo esté dispuesto a pagar precios más altos.

Para la agroindustria argentina, la combinación de salvaguardias más exigentes y requisitos adicionales refuerza el temor de que los beneficios del acuerdo puedan quedar congelados con facilidad, reduciendo la competitividad y dejando a los exportadores fuera del mercado europeo por tiempo indeterminado.

Qué falta para que el acuerdo entre en vigencia

Aunque el tratado ya fue firmado, aún debe ser aprobado por los parlamentos de todos los países involucrados. En la Argentina, el acuerdo será tratado en el Congreso durante las sesiones extraordinarias previstas entre el 2 y el 27 de febrero.

El Poder Legislativo podrá aprobar o rechazar el texto completo, en un contexto donde el agro observa con cautela si las condiciones finales respetarán el espíritu original del acuerdo o si las modificaciones europeas terminarán vaciándolo de contenido.